domingo, junio 24, 2007

China y los derechos humanos

lunes 25 de junio de 20007
China y los derechos humanos
La visita de los Reyes a China para realzar el año de España va a estar marcada, principalmente, por los aspectos económicos y culturales. China sigue creciendo a pasos de gigante y si su modelo no entra en crisis, en una década será una auténtica superpotencia. Sin embargo, nuestras relaciones bilaterales son poco profundas, comparadas con la penetración económica de otros países europeos de nuestro nivel. Desde las reformas de Den Xiao Ping hace treinta años, China ha iniciado un ascenso pacífico; una curiosa mezcla de dictadura política y desarrollo económico desaforado que les ha llevado a abolir el derecho laboral y la protección social, y a asumir incluso el derecho a la propiedad privada en su Constitución. Pero en esa apertura al mundo desarrollado, los líderes comunistas chinos quieren evitar que les suceda lo que a sus homólogos de la extinta URSS y no han dudado en limitar los derechos de sus ciudadanos y, desde luego, el pluralismo político. Su propósito es importar las mejores prácticas occidentales para dinamizar al máximo su economía y lograr una restauración imperial que coloque a China en el lugar de honor que creen deben ocupar. Y en este aspecto, su éxito es incuestionable: China ya no es sólo la fábrica del mundo, sino que ha pasado a ser una potencia en I+D, un inversor neto de capital en todo el mundo y un actor regional de primer orden. Por ello, nuestra desigual relación con el 'dragón asiático' no era razonable y la apuesta del Gobierno por mejorar la presencia empresarial es absolutamente acertada. Sin embargo, España no debe excusar en la importancia de los intereses comerciales la defensa universal del respeto a los derechos humanos y debe recordar a China que la clave del progreso en Occidente no se explica tanto por sus buenas cifras macroeconómicas como por su desarrollo democrático.

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