domingo, junio 24, 2007

Florencio Dominguez, El gran mudo

lunes 25 de junio de 2007
El gran mudo
FLORENCIO DOMÍNGUEZ
Cuando se dieron los primeros pasos de la última tregua de ETA, alguien publicó que las actas de las conversaciones las guardarían los mediadores internacionales, pero nadie podía ser tan inocente de creer que la banda iba a abstenerse de dar su versión de las negociaciones por mucho que asépticos intermediarios guardaran en sus cajas suizas los papeles originales. ETA ha tenido siempre en su plantilla de negociadores un representante que se sienta en la mesa y no habla, pero lo apunta todo, especialmente aquello que dice la otra parte. Es el gran mudo. Lo hubo en Argel, lo hubo en Zurich, lo hubo en las conversaciones de HB con el PNV en 1992, lo ha habido en Oslo y hasta en Loyola. El gran mudo rubio que todo lo apunta.A los etarras y a los líderes de su brazo político, cuando publican los papeles de las conversaciones, les gusta sacar pecho y demostrar a la parroquia que son más listos y tienen más nivel que sus interlocutores, a los que tienden a humillar. «La actitud de la parte española ha sido en todo momento evasiva, llena de excusas y ambigüedad», escribía ETA de los negociadores oficiales en Argel, mientras presumía de «la capacidad mostrada por la organización de realizar un discurso coherente, de gran altura política y dialéctica». Los de HB también presumieron de mojarle la oreja al PNV en las reuniones 1992 indicando que les dieron «una pequeña lección de Derecho Internacional y no les queda otro remedio que rectificar», como si Floren Aoiz hubiera tenido nunca capacidad de darle una clase de Derecho a Juan María Ollora. «Ante este varapalo, (los representantes del PNV) intentan salvar la cara diciéndonos que están convencidos de que acertaron», añaden también las actas de aquellos encuentros.ETA ofrece una versión parcial de las negociaciones, sin duda, y acercará el ascua a su sardina cada vez que le convenga. Es la suya una versión de parte, pero ello no quita para que las explicaciones que ofrece tengan una gran parte de veracidad y fundamento. Y si dicen que se reunieron tal día y enseñan el papel que presentó el Gobierno, esos datos no dejan de ser ciertos por el hecho de que la fuente sea un grupo terrorista. Puede que, como en toda negociación, la interpretación que la banda haga de los datos sea distinta a la que hace el Gobierno, pero eso no tiene especial importancia porque, a fin de cuentas, la actuación de los terroristas no se guiará por las conclusiones que haya podido sacar la otra parte, sino por las suyas propias. Para ETA, lo que cuenta es lo que ha escrito su gran mudo en el papel, no lo que han escrito otros. Esa es la versión canónica de su historia. De nada sirve decir que no es cierto, porque su interpretación peculiar de la realidad es la que les lleva a volver a atentar. f.dominguez@diario-elcorreo.com

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