miércoles, agosto 01, 2007

La ultima "pesadilla" de Pedrojota se llama Carmen y ha sido ministra

.La última "pesadilla" de Pedrojota se llama Carmen y ha sido ministra
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Cuando vienen mal dadas, hay quien se refugia en los más próximos. Pero una de las caras más populares del Gobierno ZP eligió el hombro de un influyente director de periódico.

2 de agosto de 2007. Una de las numerosas desgracias del mes de julio afortunadamente terminado fue la despedida de Carmen Calvo como ministra. Así de duro es el destino. Cuando ya todo el país se había hecho a la idea de tenerla al frente de la Cultura patria, se nos fue. Y lo hizo dejando para la hemeroteca su exquisita confusión de la lengua latina con Pixie y Dixie o su maravilloso convencimiento de que un concierto de rock en español hace más por el castellano que el Instituto Cervantes, entre otras muchas perlas.Pero la salida de Calvo del Ministerio de Cultura fue también acompañada de cierto revuelo por su posible boda con el que fuera su guardaespaldas, del que se sabe que se llama Julián, que tiene poco más de 30 años -bastantes menos que ella, dicho sea de paso-, y que hace un tiempo renunció a su puesto de escolta para evitar polémicas. Los rumores sobre los supuestos planes de boda de Carmen Calvo se dispararon y eso a ella no parece haberle caído en gracia. Y es que, según ha sabido Garganta Profunda, la ex ministra se ha empleado a fondo para restarle verosimilitud. Al menos, para intentarlo.Así, la recién cesada ministra echó mano del teléfono para negar la mayor. Y aquel día, según cuentan fuentes de absoluta solvencia, pilló desprevenido al director del diario El Mundo, Pedrojota Ramírez, al que de paso "utilizó de paño de lágrimas", "porque – como aseguran los suyos– su estado de ánimo en ese momento no era precisamente para irse de celebración". Para estos casos de desesperación política extrema es mejor contar con las amistades verdaderas, que no con un mandamás de un medio de comunicación. Pero Carmen Calvo se desahogó con Pedrojota y lo hizo a su antojo para -suponemos- desesperación del periodista."Estas cosas –dicen que le dijo el director de El Mundo– es mejor dejarlas pasar, no se vayan a torcer más de lo debido". Pero se torcieron. Porque desde el propio entorno de Calvo se sostiene insistentemente que ella es una mujer liberada, que huye de los convencionalismos y que probablemente aprovechará, si no para casarse, al menos para oficializar ante toda España su relación con Julián. En Cabra, pueblo natal de la otrora ministra, ya es conocida la pareja porque allí ella optó por no ocultarse de nadie.

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