lunes, junio 25, 2007

Pablo Sebastian, Morir en Libano

lunes 25 de junio de 2007
Morir en el Líbano Pablo Sebastián

Verdaderamente a Zapatero se le ha acabado la baraka. Después del gran fracaso de la negociación con ETA y cuando se espera y se teme que los terroristas lleven a cabo un nuevo atentado criminal, cinco soldados de España han muerto en el Líbano y otros tres están heridos y pendientes de su repatriación. Además ha perdido las elecciones municipales, y está sentado sobre un volcán de mentiras a punto de estallar, porque ETA no cesa de lanzar al aire, a través de Gara, su efluvios incandescentes en los que prueba que Zapatero abrió unas negociaciones políticas con ETA, que lo hizo rematadamente mal prometiendo lo que no podía y que ha querido engañar a los etarras como a los nacionalistas catalanes, al PP, al PSOE y a toda España, y al final las mentiras, como la de la retirada de las tropas de Iraq para mandarlas a Líbano o a Afganistán, aparecen como ahora, con toda su crueldad.
Nos dirán que los cinco españoles muertos en el Líbano cayeron en defensa de la paz, de la libertad y de la democracia, y que estaban en misión legal y humanitaria, como nos dijeron lo mismo de Iraq y de Afganistán, pero eso no es cierto, ni las misiones son de paz y humanitarias sino más bien de guerra y de ocupación de un territorio ajeno, bajo banderas externas al país en cuestión, y generalmente en defensa de intereses o de negocios lejanos a España y más bien cercanos al juego internacional de las superpotencias, de Estados Unidos, Francia, Inglaterra, esos países que, además de tener sus propios intereses en la zona, cuentan con unos medios económicos y con un potencial militar, tecnológico y servicios de información de los que carece España.
Quizás por todo eso sería bueno que España no participase en esas guerras lejanas y ajenas a los intereses españoles, en las que ya han muerto muchos, demasiados, soldados españoles, como los cinco que acaban de fallecer en el Líbano, como los cerca de cien que ya han muerto en Afganistán, o los que murieron en Iraq. Por ello sería justo que Zapatero retirara las tropas que España tiene en Afganistán y Líbano, y que vienen a ser las tropas que él retiró de Iraq de manera intempestiva y dando una bofetada a Bush, para luego hacerse fotos con otros dictadores, como los de Cuba, Venezuela o los de Arabia Saudí, estos últimos recientemente en Madrid. Zapatero llevó las tropas de Iraq a Afganistán y Líbano para complacer a Washington y a París.
España no está en condiciones de mantener tropas en el extranjero en estas misiones de guerra y alto riesgo porque, por ejemplo, no tiene presupuesto para articular una retirada o repliegue de urgencia de nuestros soldados en caso de extrema necesidad. No había presupuesto para dejar a la flota que llevó a las tropas española al Líbano en esas aguas cubriendo la retirada de los soldados, o no todos los vehículos tienen inhibidores de frecuencia que permitan evitar atentados con bombas, y sobre todo no contamos con cierta tecnología decisiva, como los satélites espías, o con los servicios de espías e información que sí tienen las grandes potencias. Y además, generalmente, a los españoles nos ponen bajo mando ajeno y en lugares de más riesgo, tal y como parecía ser la zona de despliegue del Líbano donde acaba de ocurrir esta última y reciente catástrofe.
Y finalmente, España no puede enviar tropas a ningún sitio en estas más que difíciles condiciones sin que previamente se haya pactado una fecha de retirada definitiva, porque de lo contrario nuestros soldados quedarán en una trampa sin fecha de caducidad, en defensa de intereses ajenos y con unos medios y condiciones muy difíciles para el ejercicio de su misión. Así que lo mejor que podría hacer el Gobierno es iniciar la retirada de Líbano, y eso es lo que debería pedir la oposición, si es que se atreven a hacer lo que en su día hizo Zapatero con el despliegue de Iraq.

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