sabado 23 de junio de 2007
Malas amistades
Siguiendo con los excesos, el letrado Alberca, defensor de Rafá Zouhier decidió ayer en el juicio del 11-M que eso de que la mejor defensa es un buen ataque era poco en este caso y había que añadir un buen elogio. Así, no sólo arremetió contra la «fabricación de pruebas para implicarle», sino que dijo en su informe que gracias a personas como su patrocinado «podemos dormir tranquilos». Es la sociedad -añade- la que tiene una deuda con él, y no al revés.
El letrado sí que se fabricó una alternativa para exculpar a Zouhier: o se es delincuente o se es confidente, es decir, perteneciente al insigne cuerpo de «leales servidores auxiliares de la Policía». No es una broma de tribunales, sino parte de su alegato. Pero para saber lo que es un confidente (y la manera estrafalaria en la que son «controlados») ha bastado seguir el juicio, incluso con desgana. Son cualquier cosa menos leales. Negociantes más que servidores. Quizá auxiliares, pero no siempre de la Policía. Vamos, que están a lo suyo.
Lo de Zohuier, el terror del juez Gómez Bermúdez en la vista, no es para su abogado una cooperación «determinante» -como cree la Fiscalalía- para que se obtuvieran los explosivos, sino lo contrario: informaba en tiempo real, trataba de evitarlo. No es el Zouhier de las acusaciones, pero tampoco el abogado pinta el carácter del procesado que hemos visto.
Para el abogado Alberca, el que miente es Trashorras que, además, sufre trastornos mentales. Algo debe haber cuando cree que si no le dicen (todos a la vez) con qué concreto explosivo traficaba, él no traficaba con ninguno. Sin embargo, la que miente para el abogado de Almallah Dabbas, el que daba cobertura en su casa a los asesinos, la que miente es su antigua compañera sentimental ya que él era un «casero» inocente que no sabía nada de nada.
Es interesante seguir los informes de las defensas. Siempre hay un inocente y un mentiroso. Los culpables son los demás. Se comportan, además, como buenos padres: reconocen, en todo caso, que su defendido tenía «malas amistades».
sábado, junio 23, 2007
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