martes, junio 26, 2007

La Munar, en el alambre, compra su inmunidad con su apoyo al PSOE

La Munar, en el alambre, compra su inmunidad con su apoyo al PSOE
Miguel Ángel Orellana

El definitivo revés propinado a Jaume Matas, su negativa a pactar con él, se ha llevado por delante al barón del PP. La impresión es que la lideresa de UM carecía de margen de maniobra.

26 de junio de 2007. De todos los pactos poselectorales, el más peculiar y polémico es el que está a punto de consumarse en Baleares. Tras casi un mes de incertidumbre, un diminuto partido de la derecha nacionalista, Unió Mallorquina, ha decidido entregar el gobierno de las islas a una coalición de izquierdas encabezada por el PSOE, e integrada también por Izquierda Unida, Los Verdes, el Partit Socialista de Mallorca (PSM) e incluso –a través del Bloc– a Esquerra Republicana de Catalunya. Moralmente discutibleTeniendo en cuenta que en las elecciones autonómicas el PP por sí solo logró el 47% de los votos de la población, es obvio que estamos ante uno de esos supuestos extremos en los que es lícito discutir si los pactos -en todo caso legítimos- no acaban desvirtuando la voluntad expresada por la mayoría en las urnas. Es imposible deslindar este singular escenario de la historia pasada de las islas Baleares, gobernadas entre 1999 y 2003 por un conglomerado similar con el socialista Francesc Antich al frente, que ya estimuló y practicó la expansión del nacionalismo para reforzarse y atrincherarse en el poder. Pero permite comprobar cómo la izquierda española es más izquierda que española; peor aún: todo lo antiespañola que se le ocurra a cualquier agarramantas de la política. Los augurios no pueden ser peores y habrá que ver lo que sucede cuando una amalgama así de partidos deba entenderse para gobernar. El Pacto de Progreso está aún pendiente de que se satisfagan las demandas del Bloc, tan alejado por la izquierda de lo que Unió Mallorquina es por la derecha. La impresión en el Partido Popular es que la ciudadanía no saldrá beneficiada de experimentos de esta clase, en los que los socios terminan tirándose los trastos a la cabeza. El PP denunciará sin duda el oportunismo del PSOE, que igual pacta con el Bloc que con UM, pero lo ocurrido demuestra una vez más que el electorado de centroderecha pasa facturas -el personal fichaje de María de la Pau Janer por Jaume Matas provocó que centenares de votos populares fuesen anulados al aparecer el nombre de la escritora tachado- que a menudo las bases socialistas perdonan.Si desde la oposición es ahora capaz de consolidar su renovación en torno a una figura distinta a la de Jaume Matas, eliminando todo lo que suponga un riesgo de vuelta a unas andadas pancatalanistas, lo probable es que su tiempo de espera en Baleares no sea largo. Claro que primero ha de resolver el contratiempo de sustituir a uno de sus barones más activos, lo que incluso puede ir más en detrimento del propio país que del partido. La "número dos" del gobierno, Rosa Estarás, se convierte en líder de la oposición, pero no está tan claro quién será el nuevo presidente del partido y, por tanto, futuro candidato en las Islas. Blindaje ante los juecesEs fácil de imaginar lo que sintieron en el Partido Popular cuando supieron que María Antonia Munar había decidido pactar con los socialistas, con lo que Jaume Matas carecía de la menor posibilidad de hacerse de nuevo con la presidencia del gobierno balear. El sartenazo en la barriga de Matas ha sido considerado "una traición", dado que éste contó con Munar en la anterior legislatura, cuando no necesitaba sus votos para gobernar, gesto que ahora le ha pagado así. Solamente el peligroso cruce de caminos, cruce judicial delicado en grado sumo, en el que se encuentra la líder de UM puede explicar, en opinión de algunos dirigentes del PP consultados por Elsemanaldigital.com, su apuesta por la izquierda, pese a haber recibido una mejor oferta de los populares en materia de cargos. La impresión de esas mismas fuentes es que María Antonia Munar "ha jugado con ellos". El hecho de que la líder de Unió Mallorquina esté involucrada hasta las cejas en varios casos de corrupción les ha llevado a pensar que Antich la tenía pillada por ese sitio, como en la denterosa parábola del paciente y su dentista: "¿Verdad que no nos vamos a hacer daño?". Ésta es una práctica habitual en el socialismo de Zapatero. Lo ha hecho otras veces empujando a la Fiscalía en contra del PP –en Baleares, precisamente-, e incluso deteniendo ilegalmente a militantes de este partido y hasta alcaldes. Nadie medianamente objetivo y mínimamente informado comprenderá cómo Munar se vaya a ir de rositas tras un sinfín de irregularidades entre las que destaca la entrega de millones de euros públicos a pseudoasociaciones fundadas por su entorno o la venta de solares públicos a postores que le dan la mitad que otros y acumula un patrimonio de millones. El responsable de la Guardia Civil y la Policía Nacional, Joan Mesquida, es mallorquín y conoce estas y otras tramas. Confiemos en que actúe con neutralidad y no incurra en un uso partidista de las Fuerzas de Seguridad con el objetivo de ayudar al sostenimiento del nuevo Pacto de Progreso. Voluntario o bajo la amenaza su acuerdo, el caso es que María Antonia Munar vive en el fiel del balancín. Ora para acá, ora para allá, según convenga.En todo caso, demasiado ingenuo por parte de Jaume Matas y del Partido Popular ha sido esperar conductas deportivas a estas alturas.

No hay comentarios: