jueves, junio 07, 2007

Kepa Aulestia, Territorio liberado

jueves 7 de junio de 2007
Territorio liberado
KEPA AULESTIA

La lectura del comunicado de ruptura de la tregua invita a preguntarse de qué han estado hablando durante tantos meses los enviados del Gobierno con ETA. Cómo es que, lejos de imbuir algún matiz pragmático en el discurso etarra, la banda parece haber alcanzado tal grado de seguridad en sí misma que se atreve a exigir sus objetivos máximos. Cómo es que ni siquiera su lenguaje ha experimentado el más leve cambio, fruto de las conversaciones. La doble hipótesis es que quien redactó el comunicado no estuvo en los contactos con el Gobierno, o participó en ellos y decidió redimirse ante su gente escribiendo el macabro anuncio. Pero la causa última del amenazador ensimismamiento que trasluce la citada nota se encuentra en el delirio de vivir como si realmente contasen con un territorio liberado, separado por una zona de interposición de ese otro territorio que, en su cosmovisión, ocuparía el Estado. El territorio liberado disuade a ETA de ceder en sus postulados, porque nada de lo que pueda concederle el Estado podrá compararse nunca con el poder que ejerce dentro de sus límites. Sobre todo cuando se frustran sus intentos de penetrar libremente en la zona de interposición, cuyos custodios voluntarios -léase Rodríguez Zapatero o Josu Jon Imaz- acaban siendo el blanco de su ira porque dificultan sus incursiones.El territorio liberado no es hoy una realidad compacta, sino que aparece cuarteado, atomizado en ámbitos de influencia a menudo desconectados entre sí, que requieren de un mensaje vago pero unificador para que sus habitantes se sientan partícipes de un todo. Hubo un tiempo en el que cualquier seguidor de ETA podía permanecer desde la mañana hasta la noche sin tener que relacionarse con gentes o realidades ajenas a las de su territorio liberado. Hoy es prácticamente sólo la existencia de la organización terrorista la que actúa de referencia simbólica y de soporte común. La que concede una dimensión unitaria a la panoplia de siglas, iniciativas, marchas y convocatorias que hacen del territorio liberado algo visible. Para que alguien en nombre de ETA redacte un comunicado así, y los portavoces de Batasuna tomen nota formal de la responsabilidad que la banda asume con semejante anuncio, no sólo ha de compartirse un mismo delirio. Además, ese delirio ha de provocar en dichos protagonistas una sensación de mayor seguridad, de mayor confianza, que la que pudiera derivarse de un proceso interminable de contactos y conversaciones, de la exposición pública y reiterada de reivindicaciones, de amenazas veladas y de más conversaciones. Cuando la zona de interposición que ETA necesita dominar o condicionar se vuelve impenetrable o extremadamente incómoda para la organización terrorista, ante ella se abre un abismo que genera entre sus activistas un vértigo atroz. Un vértigo que sólo pueden superar apiñándose dentro de los límites del territorio liberado y recurriendo a las armas.k.aulestia@diario-elcorreo.com

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