lunes, junio 25, 2007

Juan Velarde, Cuidado con los arbitros

lunes 25 de junio de 20007
Cuidado con los arbitrios
JUAN VELARDE
En la política laboral española han abundado los arbitrios. Recordemos a Largo Caballero, con su ley de Términos Municipales, arruinando al campo minifundista, o a Girón, empeorando la participación obrera en la renta nacional al subir masivamente los salarios. Por eso, antes de adoptar cualquier medida en el terreno económicosocial es preciso, para acertar, contemplar con mucho cuidado el conjunto de relaciones funcionales, implícitas además, que existen. Y esto es lo que debe recomendarse en relación con nuestro sistema de pensiones y con el manejo de su fondo de reserva porque, como mínimo, es preciso tener en cuenta, dejando a un lado lo que se hace en Suecia:
1) Que se trata de un sistema de reparto, no de capitalización, y que los estudios de economistas solventes, de Herce a Taguas, pasando por Barea, indican que este sistema necesita una reforma a fondo si no se quiere que tengamos una sorpresa desagradable, lo que nada tiene que ver con la inversión de los 40.000 millones de la actual, y eventual, reserva. 2) Que en el mundo capitalista existe una separación grande, expuesta por primera vez por Berle y Means en el año 1932, entre la propiedad y el control de las empresas, por lo que un accionista no muy grande puede influir en la orientación de éstas. 3) Que desde el número de septiembre 1999 de la «Revista Española de Control Externo» sabemos que todo aumento de la presencia del sector público, y más en un terreno tan delicado como el de la marcha de la Bolsa, puede generar enlaces con la corrupción, lo que supone que aparezca el castigo inexorable de frenar el desarrollo económico. 4) Que tras las denuncias de Conthe, cualquier sospecha en este sentido, es deletérea para la buena conducta del sector financiero español, esencial a su vez para la estabilidad de los tipos de interés; ¿recordamos lo sucedido en los años 1992-1994? 5) Que la tentación que habitualmente tiene el sector público, de que la coyuntura, concretamente la bursátil, le sea propicia, puede generar consecuencias perturbadoras. 6) Que un fondo de este volumen requiere un control diario de expertos que no pueden compatibilizar esa tarea con ninguna otra, y estos expertos, ¿cómo contratarles muy solventemente? 7) Que las famosas AFP chilenas, de Piñera, fueron ya acerbamente criticadas y no hubo contestación solvente, en una reunión con éste en la Bolsa de Madrid, una vez que al Círculo de Empresarios se le ocurrió traerlo a España. 8) Que probablemente no es el momento de invertir en renta variable.
Afortunadamente, esto sólo es un proyecto de ley. ¿Por qué, ahora, sin desdoro alguno, no se abandona, y el sector público se dedica: a invertir en fondos públicos esos 40.000 millones, y simultáneamente, a bloquear la subida de precios? Porque con inflación cero todo estaría arreglado

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