sabado 23 de junio de 2007
¿Es viable la Alianza de las Civilizaciones?
Jaime de Piniés
Bianchi
CON el fin de la guerra fría en 1989 y la victoria del mundo capitalista sobre la antigua Unión Soviética marxista, el mundo dejó de ser bipolar. Los Estados Unidos y sus aliados se quedaron como la única alternativa política pero no por ello se quedó el mundo sin «enemigos». Brotes de nuevos dictadores de corte hitleriano, como Sadam Hussein, y el terror, amenazan la paz y la seguridad mundial.
El aparente abismo entre el Occidente rico y opulento y un mundo musulmán, según algunos, humillado y atraído por el fundamentalismo, es un cultivo perfecto para el terror. Frente a ello cabe pensar en soluciones integradoras como la que sirvió para absorber a los vencidos de la segunda guerra mundial. Piense por ejemplo en Japón con una cultura milenaria y radicalmente ajena a la europea. Los vencedores de esa guerra y las instituciones multilaterales que nacieron tras la misma, consiguieron una plena integración de los vencidos y, hoy día, el país nipón es considerado parte integrante de «Occidente». Pero entrado en el siglo XXI, y con el recelo nacional de nuevo a flor de piel, algunos opinan que no cabe pensar en una solución integrista para el fundamentalismo. Para ellos, sólo cabe tender puentes de entendimiento entre las distintas civilizaciones y, muy en particular, entre Occidente y el mundo musulmán para encontrar una situación menos crispada y pacífica.
En esta dirección hay que entender la alianza de las civilizaciones que ha sido propuesta por el presidente Zapatero y que ha encontrado eco y respaldo en Turquía y en la propia ONU. Según el profesor Antonio García Santesmases, que lideró el último debate del Foro Arrupe Madrid, hay que ver en la alianza un intento de evitar un choque frontal entre civilizaciones. Tarea compleja, ya que no se trata de unos bloques culturales monolíticos, sino muy dispersos y con multitud de matices diferenciales.
Para avanzar en la alianza, se opera en distintos campos: el educativo, la comunicación pública, la juventud y los inmigrantes. Cada uno de estas instancias requiere un esfuerzo para encontrar alternativas al enfrentamiento. En el Foro Arrupe se puso énfasis en el papel que debe desempeñar el laicismo incluyente europeo, capaz de conjugar una pluralidad de religiones y culturas, minimizando roces y evitando choques. La clave está en el respeto a los derechos humanos. En Europa, la religión y la vida civil quedaron nítidamente separadas desde la Ilustración, respetándose mutuamente en el presente. Pero en la mayoría de las sociedades islámicas no se admite dicha separación.
Por ello, los proponentes de la alianza insisten en el papel clave de la educación. Sirva de ejemplo Francia, con una larga experiencia laica y donde las escuelas religiosas funcionan perfectamente. Y en las escuelas islámicas de Francia se enseña el Corán y los Derechos humanos como temarios totalmente compatibles entre sí.
En la búsqueda de la alianza de las civilizaciones, las voces de Europa, Iberoamérica y del Vaticano son importantes para evitar polarizaciones y tender puentes de entendimiento. No obstante, algunos en el Foro Arrupe opinaron que se puede y debe hacer mucho más que el mero ejercicio de tender puentes. Hay que actuar directamente para conseguir la integración en un mundo cada vez más globalizado. Por ejemplo, por mucho que nos empeñemos en entender a nuestros amigos los turcos, lo que realmente importa es su integración en Europa. Lo demás se queda corto.
Foro Arrupe Madrid
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario