lunes, junio 25, 2007

Florentino Portero, Trampa mortal en el Libano

lunes 25 de junio de 2007
Trampa mortal en el Líbano

FLORENTINO PORTERO
Demasiadas veces nos han presentado las «operaciones de paz» en las que intervienen nuestras Fuerzas Armadas como misiones seguras, centradas en labores de reconstrucción. Sin embargo, estas operaciones son de naturaleza militar, precisamente porque no son seguras, porque no hay autoridad capaz de imponer el orden y sí grupos dispuestos a hacer uso de la fuerza con fines políticos.
Lo ocurrido ayer en Líbano es el triste recordatorio de que vivimos en un mundo complejo y violento, en el que nuestros soldados tienen que exponer sus vidas para lograr sacar adelante las misiones que se les asignan.
El Partido Socialista ha jugado con la idea de trasformar nuestras Fuerzas Armadas en una ONG especializada en operaciones de paz y labores de reconstrucción. Parece evidente que las misiones asignadas a nuestros hombres en Líbano o en Afganistán son propias de una ONG. Les guste o les disguste son misiones militares porque en Afganistán hay una guerra de baja intensidad y en Líbano está a punto de estallar otra.
La misión de Naciones Unidas en Líbano estuvo desvirtuada desde el principio, cuando el secretario general de esa organización acordó con las partes una interpretación indebida de la Resolución del Consejo de Seguridad, por la que sólo perseguiría a Hizbolá, si trataba de actuar al sur del río Litani.
El resultado ha sido que la presencia allí de nuestras tropas ha permitido a Hizbolá rearmarse cómodamente a través de la frontera siria al norte del Litani, mientras reorganizaba sus estructuras operativas, muy dañadas por la contundente intervención israelí. Así las cosas, no fuimos a combatir terroristas, sino a protegerlos.
Tras meses de relativa calma, la situación ha comenzado a cambiar. Un grupo terrorista supuestamente vinculado a Al Qaida, pero que cada día aparece más conectado a Siria, ha provocado un grave levantamiento en un campo de refugiados palestino en Líbano.
Otro grupo desconocido, o quizás el mismo, disparó hace unos días unos cohetes desde la zona controlada por los cascos azules contra Israel. Hizbolá negó su participación y en Israel se especula con que fueran palestinos vinculados a Al Qaida. Ahora, en una operación clásica de guerrilla, un contingente español ha sido atacado con resultados fatales para algunos compatriotas nuestros. Puede haber sido Hizbolá, otro grupo vinculado a Siria o la propia red de Al Qaida.
El hecho es que estamos en medio de un conflicto y con una misión asignada que es absurda. Siria está empeñada en desestabilizar el Líbano, para justificar una nueva ocupación, al mismo tiempo que los islamistas -Irán, Hizbolá y Al Qaida- tratan de acabar tanto con la democracia libanesa -una corrupta influencia occidental- como con la existencia de Israel.
O los cascos azules asumen la responsabilidad de perseguir a los que atentan contra la seguridad o mejor nos retiramos cuanto antes. Nos han utilizado y ahora nos van a tratar como lo que somos, «cruzados».
Estamos pagando el precio de haber adoptado una actitud demasiado pasiva, dejando hacer, siempre y cuando no hubiera alteración del orden. Ahora ellos van a mover ficha. Los israelíes están listos para lo que les puede deparar el verano, pero nosotros estamos en el lugar menos apropiado en el momento menos oportuno, justo en medio.

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