Drogas y escuela
26.06.2007 -
Los datos ofrecidos por el estudio 'Drogas y Escuela 2006', realizado por encargo del Gobierno vasco, muestran hasta qué punto es importante la labor preventiva y la acción conjunta de todos los agentes sociales si se quiere que la juventud crezca entendiendo que la salud es un valor superior. La persistencia, cuando no aumento, del consumo de drogas legales entre los estudiantes de 12 a 19 años pone en evidencia el 'ropaje' cultural que las envuelve y constata la perniciosa relación que aún se hace entre alcohol y diversión, entre tabaco y transgresión, como si fueran integrantes consustanciales del ocio. El hecho de que todavía el 28% de los jóvenes confiese fumar y que el 66,6% reconozca beber en fin de semana justifica mantener encendidas todas las alarmas ante unas edades claves no sólo para la formación del carácter, sino para el desarrollo físico y mental. El descenso en el número de fumadores, que han bajado casi diez puntos en la última década, es, junto al estancamiento en la edad de inicio en el consumo de drogas, el elemento más positivo recogido en el estudio, por lo que supone de confirmación de la efectividad de las iniciativas institucionales y de las campañas cuando en ellas se implica toda la sociedad. En el lado contrario, el apreciable aumento del consumo de cannabis resume los peligrosos efectos de la combinación de accesibilidad, desinformación y permisividad: el 44,6% de los jóvenes dice haber fumado un 'porro' alguna vez, mientras que en 1996 no alcanzaban el 36%. Si en torno al tabaco y el alcohol existe ya un convencimiento extendido de su perniciosidad, y aún así uno de cada cuatro estudiantes es bebedor de riesgo, en el caso del cannabis el riesgo se multiplica por la falsa creencia sobre su inocuidad y su relativa fácil adquisición. Circunstancias que la han convertido en la droga ilegal más habitual de los jóvenes y en un objetivo prioritario de la acción institucional. Un informe de la ONU calcula que sólo el mercado minorista de la droga mueve en el mundo 400.000 millones de euros anuales, cantidad que supera el PIB del 90% de los países. Esta cifra explica la magnitud del negocio y los resortes que sus actores están dispuestos a mover para fomentar una 'cantera' que les garantice su rentabilidad futura. De ahí la importancia, como indican todos los expertos, de acentuar las labores de prevención, de insistir en la educación para la salud y de transmitir en la escuela y, sobre todo, en la familia pautas de comportamiento y de responsabilidad. Una tarea formativa que deberá ser acompañada, evidentemente, de mecanismos eficaces de lucha contra el suministro, la venta y la inducción al consumo.
lunes, junio 25, 2007
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