jueves, junio 07, 2007

Blaca Alvarez, Plastico

jueves 7 de junio de 2007
Plástico
BLANCA ÁLVAREZ b.alvarez@diario-elcorreo.com

Nos han soñado, diseñado, encorsetado, exigido y probado hasta la extenuación. En los lugares del mundo donde aún prevalece su dominio, los gobernantes dictan leyes del pudor y el honor para nosotras, exigiendo una determinada indumentaria que oculte las formas de nuestro cuerpo y nuestro rostro en público para ser exclusivo disfrute del dueño privado. En otros países, supuestamente civilizados, se nos coloca un modelo, el suyo, de belleza, y nosotras nos esforzamos hasta el paroxismo, hasta la muerte incluso, por llegar a esa medida imposible. Cuando no basta, exigen, ya que solicitamos igualdad de trato, que seamos perfectas: en el porte, el talento, la cama Lo que nuestros compañeros ofrecen a cambio resulta más bien poco. Los admitimos imperfectos, con pancita, medio tontos, inseguros, inmaduros ¿Y sin regla!Quedaba la batalla de nuestra menstruación. En tiempos no tan remotos, hoy mismo en centenares de lugares, considerado tal trámite natural como una impureza capaz de transformarnos en apestadas. Y si se habían superado los ancestrales temores, la menstruación se convertía en chiste fácil, pretexto para ahondar en nuestra debilidad. Tal vez pura envidia porque tal engorro nos convertía en dueñas de la vida y los dejaba en meros observadores. Siguiendo sus reglas del juego, fingimos que el asunto había desaparecido de nuestras vidas y actuábamos como si todos los días del mes pudiéramos ejercer de féminas 10. El mercado aprovechó la onda y surgieron productos 'para nosotras y nuestros días', vendidos como si una compresa te convirtieran en ángel evanescente.A cambio, ellos fingieron que no se enteraban y nosotras soportábamos sus días de cambios hormonales, como si se debieran a los altibajos de la Bolsa.Ahora, la ciencia y ellos han dado un paso más: se acabó la regla para las mujeres fértiles. ¿Chicas, sin excusas para quejarse o no cumplir como amantes! La solución llega en forma de pastillas -los anticonceptivos mayoritariamente son para nosotras- que te tomas todos los días como si fuera agua de manantial, te evitan los embarazos y te dejan limpita de engorros naturales. Además, te ahorras una pasta en productos superhigiénicos, superdiseñados, superperfumados, superpeligrosos para la salud. Que nos puedan jorobar vivas es un asunto menor. Hemos dado un paso más para llegar a ser el sueño perfecto de los varones: hermosas, listas, liberadas... ¿y útiles todos los días del año! Digo yo, cuando ellos no estén a la altura, qué hacemos, los desechamos, nos burlamos, se los cedemos en préstamo a otra.A las mujeres nos pasa como a la naturaleza: está bien para ver en foto, pero puede ser mejorable si se aplica un buen diseño, se cortan los árboles molestos, se enladrilla el barro y se transforma lo sobrante en un bonito campo de golf. La naturaleza comienza a dar señales de venganza: cambio climático, agotamiento de recursos. Un día, tal vez las mujeres nos rebelemos contra el burka y el diseño Y nos vayamos a buscar otros compañeros de fatigas a Orión. Por ejemplo.

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