viernes 8 de junio de 2007
El palo y la zanahoria
Ernesto Ladrón de Guevara
N O hace mucho tiempo escribí un artículo que se titulaba como el presente. En aquel pronostiqué la estrategia de ETA que se cumple con precisión matemática. La táctica: el palo y la zanahoria. ETA, cuyos componentes son depurados asesinos pero no tontos, se encontró de bruces –aunque no se sabe bien si hubo zancadilla previa- a Zapatero y un Gobierno con debilidad manifiesta y dudosa legitimidad, por mucho que las urnas decidieran subirle al trono monclovita. La táctica a desarrollar estaba clara desde un principio: zanahoria de tregua que abriera los apetitos de quien aspira a agarrarse a un poder del que no se siente ni merecedor ni a la altura de tan magna magistratura, a fin de poner la excusa para romper lazos con el principal partido de la oposición y evitar entretejer políticas de Estado. Y, por otra parte, reservar el palo para cuando hubiera la más ligera desviación respecto al camino trazado. El resultado es obvio: un presidente del Gobierno agarrado por las gónadas por una banda asesina que ha diseñado el devenir de los tres últimos años en España. Resulta duro admitirlo, pero esa es la triste y rotunda realidad. ¿Y cuál es el objetivo por antonomasia de ETA? Evidentemente no es la excarcelación de los presos, ni ventajas económicas que ya obtiene, por otra parte, de la extorsión a los empresarios que pagan –estoy seguro de ello- religiosamente, o más bien diabólicamente. No: Es Navarra. Lo han dicho por activa y por pasiva: es la independencia de Euskal Herria, cuya pieza esencial es Navarra sin la cual su proyecto nacional pierde sentido y naturaleza. Lo han repetido hasta la saciedad. Resultaría una estupidez obviar lo evidente. Por tanto, al margen de superar el reto electoral con la financiación institucional desde los bolsillos de los que estamos amenazados y de los que no lo están, la banda sabe que este es el momento decisivo. O ahora que Nafarroa-bai está fuerte y podría volcar una realidad, hasta ahora dada ingenuamente por segura, para una supremacía nacionalista, o nunca. Ya lo dijo Otegui: el objetivo no es, por ahora, Euskal Herria con los tres herrialdes del norte (Francia), la conquista es Navarra integrada en Euskadi dentro del Estado español, porque el desarrollo del programa nacionalista es secuencial. No tienen prisa. Saben positivamente que siempre hay campo para avanzar y nunca para retroceder. A paso de buey como suele asegurar Ibarretxe que de estos desarrollos a medio-largo plazo sabe mucho. Y ETA quiere cerrar cualquier posibilidad para que el PSOE de Zapatero se eche atrás, lo que implica una renegociación, rota la tregua, para recomponerla. El precio: Navarra. Palo y zanahoria. Si no…., al tiempo. Y lo veremos. Seguro. Mientras tanto, en una muestra de indignidad que avergüenza a los ciudadanos con honor, Zapatero dice que ETA se ha equivocado. Tiene gracia la cosa si no fuera tan tétrica. ETA no se ha equivocado en nada. Sigue un programa cuyo pentagrama ya está escrito y cuyo director de orquesta es ETA-Batasuna. Aquí el único que se ha equivocado es el Sr. Zapatero que quiere vendernos la burra de que ETA desaparece, aún a costa de la destrucción de España, poniendo en bandeja la cabeza de San Juan, o mejor dicho del antiguo reino de Navarra que fue la cuna en la que se meció la España de los Reyes Católicos. Nuestra España de hoy: la única posible y la única existente tras Leovigildo.
jueves, junio 07, 2007
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