martes, junio 26, 2007

Julio Rios, Año de España en China

Año de España en China
26.06.2007 -
XULIO RÍOS

El pasado abril se inauguró el Año de España en China y desde el domingo los Reyes visitan el gigante asiático. El ministro Moratinos ha señalado que esta visita de Estado debe servir para propiciar un 'salto cualitativo' en las relaciones bilaterales, mejoradas, a pesar de algunos pequeños desentendimientos (en relación con Falun Gong o Tibet) desde la visita que Hu Jintao, el presidente chino, realizó a Madrid en 2005 para sellar una alianza estratégica. La presencia española en China ha mejorado en los últimos años, pero sigue siendo deficiente a todos los niveles. En lo económico, el monto de las inversiones (54,2 millones de euros en 2006) y el número de empresas (en torno a 450) está muy por debajo de las hipotéticas aspiraciones y posibilidades de la octava economía del mundo. El déficit comercial bilateral supera los 12.000 millones de euros. España no alcanza a representar siquiera el medio punto de las importaciones chinas o de la inversión extranjera directa que recibe. En lo cultural y educativo, también queda mucho por hacer. En aspectos de imagen, aunque no negativa, es manifiestamente mejorable. Todo ello exige un mayor esfuerzo de las autoridades y el conjunto de la sociedad para impulsar la presencia española y lograr ese objetivo de doblar la presencia empresarial en un par de años. El Plan Asia-Pacífico contempla numerosas y positivas medidas en este sentido, sin que sobre ninguna. Es importante perder el miedo a China. Es verdad que se trata de un mercado difícil en el que abunda la competencia y, por ello, debe abordarse con una sobredosis de preparación previa, analizando bien el terreno a pisar y buscando sinergias entre los diferentes segmentos que promueven la presencia española. Ese planteamiento debe tomar en consideración que las diferentes velocidades del desarrollo chino ofrecen oportunidades de muy desigual nivel y a la práctica totalidad de los sectores económicos. En esta gira, la elección de la visita a Chengdu, capital de la provincia de Sichuan (suroeste de China), alejada del boom costero, establece un marco de convergencia bilateral para concretar las oportunidades de promoción en zonas más atrasadas del interior del continente, una estrategia de gran interés para las autoridades chinas, muy preocupadas por el creciente desequilibrio territorial interno. En las relaciones con China, el factor institucional y político es de extrema importancia. Estas visitas contribuyen de modo decisivo a fortalecer las relaciones bilaterales y a identificar y promover oportunidades para estrechar lazos a todos los niveles, no solo empresarial. El diálogo con las autoridades chinas, del que no debe excluirse la problemática de los derechos humanos, debe incorporar elementos hasta ahora ausentes y que pueden resultar de extremo interés para Pekín a corto y medio plazo. El Estado autonómico español es objeto de estudio por parte de los académicos chinos, preocupados, al igual que la dirigencia política, por la modernización de la estructura político-administrativa del Estado y el fomento de una descentralización leal que impida el agravamiento de las tensiones nacionalistas (principalmente en Tibet y Xingjiang). China tiene cinco regiones autónomas que actualmente no cuentan ni con estatuto. Con todas sus limitaciones y salvando las distancias, la experiencia española, que será objeto de análisis en un Congreso en la ciudad de Kunming en 2008, puede fijar más la atención de China en nuestras autonomías y fortalecer así las relaciones bilaterales a otros niveles.El esfuerzo de este Año de España en China está llamado a marcar un punto de inflexión pero, o cambian mucho las cosas, o quedará muy por debajo de las expectativas y necesidades. Y es que se diga lo que se diga, se sigue hablando mucho de la importancia de China en el siglo XXI, pero se comprende menos a la hora de traducir las palabras en hechos prácticos. Y esa incoherencia, si no se remedia pronto y de modo sostenido, seguirá pesando en el retraso de la presencia española en China.

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