jueves, junio 07, 2007

Jose Melendez, ETA destroza la Presidencia y el sueño de Zapatero

viernes 8 de junio de 2007
ETA destroza la Presidencia y el sueño de Zapatero
José Meléndez
L O veíamos venir todos menos él. Porque las treguas han sido la estrategia de la banda terrorista cuando le van mal las cosas para reorganizarse, rearmarse y tomarse un respiro para volver a recomponer sus estructuras. Y esta estrategia la ha usado hasta diez veces en su ya largo y sangriento historial, aunque ninguna de sus treguas-trampa le proporcionó los réditos que ha conseguido con ésta porque nunca había tropezado hasta ahora con un bizcocho como presidente del gobierno de España. En los ríos de tinta y vendaval en las ondas que ha producido el comunicado de ETA rompiendo la tregua declarada hace catorce meses, se tiende a señalar un hecho que parece evidente: el error de Zapatero en creer que podía terminar con la banda asesina por medio de la negociación. Y se señala también por los que todavía defienden la postura del presidente como un error de ETA el romper la tregua cuando había logrado parte de sus reivindicaciones. En mi opinión, creo que no hay error ni en un caso ni en el otro. Rodríguez Zapatero llegó a La Moncloa con varios objetivos bien definidos. El primero era el de mantenerse en el poder a toda costa y a cualquier precio, para lo que tenía que marginar todo lo posible al Partido Popular, lanzando contra él el miedo y la conmoción que había producido la tragedia de Atocha y despojando a España de su condición unitaria para ganarse así a los nacionalismos periféricos aún a costa de la desmembración del Estado. El segundo era la “pacificación” del País Vasco para poder presentarse a España y al mundo como un Príncipe de la Paz, lo que tendría una influencia en las urnas con los beneficiosos efectos de eternidad que ansiaba para su liderazgo. Y el tercero, como consecuencia lógica de este principado, era la obtención del premio Nobel de la Paz que le haría pasar a la historia incluido en el catálogo de personajes relevantes. En sus íntimos ataques de egocentrismo, visionario de su propio destino, debió pensar que si le dieron el Nobel a un aprovechado cantamañanas como el argentino Pérez Esquivel o a una folklórica como Rigoberta Menchú, ¿por qué no se lo iban a dar a él con muchos más méritos si conseguía domar a ETA?. Esa ha sido su estrategia desde que estaba en la oposición, según los indicios que han salido a la luz pública.. Y esa estrategia le ha fallado clamorosamente ahora. La vuelta a lo que los etarras llaman “lucha armada” significa un bombazo virtual con más poder destructivo para los planes de Zapatero que el real y macabro que hizo saltar por los aires el aparcamiento del T4 de Barajas, llevándose por delante la vida de dos inocentes, justamente 24 horas después de que un Zapatero eufórico, alegre y confiado, profetizara que “dentro de un año estaremos aún mejor que ahora”. No sé yo que harían los servicios de inteligencia para permitir al presidente ese ataque de optimismo sin detectar lo que se les venía encima. Y ahora, un Zapatero serio y cabizbajo compareció en una declaración institucional en televisión de la que no pudo zafarse de esa ambigüedad que ha venido siendo el distintivo de sus discursos y en la que tras acusar a ETA de que se ha equivocado y afirmar que luchará contra ella con las leyes de un Estado democrático y de Derecho, acabó afirmando que todavía tiene confianza en lograr la paz en el País Vasco. ¿Quiere eso decir que en un futuro próximo piensa seguir intentando el diálogo con ETA, -a pesar de lo que ésta haga- por lo canales que ha venido utilizando en los últimos años y que no se han cerrado? Aunque parezca descabellado, no podría descartarse esa posibilidad en un hombre que ha visto fracasada su proyección política y aventados sus sueños de grandeza. Ahora no tendrá mas remedio que pedir la ayuda del PP, echando así por tierra su política de marginación de los populares; no ha tenido otra opción que devolver a la cárcel al asesino De Juana Chaos, (lo que es una prueba de que ya no es necesario otorgarle un trato de favor); dejar que el peso de la ley caiga sobre Arnaldo Otegui , prescindir de sus pactos con los proetarras en Navarra, porque Navarra ya no es un cromo para canjear en la pretendida mesa de los trileros y poner a trabajar sin trabas a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para prevenir la avalancha de atentados que se le puede venir encima. Y seguir los contactos en la apestosa oscuridad de las alcantarillas. Y en cuanto a ETA tampoco se ha equivocado. Su estrategia de presión y amenazas ha sido una constante conforme constataba en sus contactos con el ejecutivo y con los socialistas vascos que, por el deseo del gobierno de guardar las apariencias e ir cediendo poco a poco, las cosas no se desarrollaban con la velocidad que ellos querían. Por eso plantaron la bomba en el aeropuerto de Barajas, porque es su forma de llamar la atención y despertar a los interlocutores pusilánimes. Y por eso, viendo que tampoco aceleraban el “proceso” y apoyándose en el incumplimiento de unos compromisos de Zapatero, -negados por éste, pero que algún día saldrán a la luz en su integridad porque esas cosas no se pueden tener mucho tiempo ocultas- ha optado por esperar a que pasaran las elecciones municipales, donde ha logrado la mayoría absoluta en 26 municipios del País Vasco y Navarra, lo que digan los que quieren negar la evidencia es una vuelta de la banda a las instituciones y una inyección crematística porque en esos ayuntamientos manejará más de dos millones de euros, para volver a asustar y recebar el terreno para sus aspiraciones políticas. Sus demandas siguen ahí, porque no se ha apartado de ellas desde su funesta creación y para lograrlas en total o en parte, ha de tener enfrente a un interlocutor asustado y a una opinión pública sobrecogida por el miedo. Es la macabra táctica de negociar con los muertos encima de la mesa. ETA conoce bien los dobleces de la política que ha llevado Zapatero en materia antiterrorista y su vulnerabilidad ante los acosos. Y sabe como aprovecharlos. Otra cosa es que la dejen si de una vez por todas triunfa la democracia y el Estado de Derecho en esta España que no se merece ni puede permitir mentiras y subterfugios en un tema tan importante como éste para la convivencia y el bienestar común al que aspira toda sociedad moderna y civilizada.

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