domingo, junio 24, 2007

Jose Carlos Rodriguez, Destransicion y destruccionismo

lunes 25 de junio de 2007
Desde la cofa
Destransición y destruccionismo
Los socialistas quieren someter a España a una auténtica transformación, y para ello es necesario romper todos los lazos de la solidaridad natural que dan vida y hacen fuerte a una sociedad.
José Carlos Rodríguez

El 14 de marzo de 2004 llegaba Zapatero al poder. Exactamente un mes después, el 13 de abril, escribí un artículo titulado “La destransición”, en que explicaba cuál era, a mi entender, la estrategia del nuevo presidente. Con el tiempo se han ido conociendo las distintas vetas de su planteamiento, pero la idea central sólo se ha ido confirmando con el paso del tiempo, y que Zapatero quiere romper con la transición española y enlazar con la II República es ya moneda de uso común.
El motivo no puede ser más claro. Con la Transición se cerraba una etapa de la Historia de España con un acuerdo que se resumía en dos puntos básicos: no miremos al pasado para no remover los odios fratricidas, y miremos al futuro desde el mutuo reconocimiento de que todos, incluido el PC, tenemos derecho de participar del poder en función del apoyo que logremos recabar en las urnas. El PSOE se opuso, como no podía ser de otro modo, y exigió la “ruptura”. Los españoles le dieron la espalda, y tuvo que aceptar a regañadientes una Transición que no aceptaba porque, formalmente, le daba tanto derecho al poder como al centro derecha.
Desde 1982 la cuestión perdió importancia para los socialistas, pero la victoria del PP en el año 2000 por mayoría absoluta les hizo ver que el centro derecha puede convencer a la mayoría de los españoles, y ocupar el poder sin su concurso, o el de los nacionalistas. Y no están dispuestos a aceptarlo. Por ahí, no pasan. Hay que volver a la “ruptura”, hay que llevar a cabo la destransición.
Pero hay un elemento en todo este proceso que parece escaparse a más de uno. Vemos los elementos aislados, pero parece que cuesta captar el sentido último de todo ello. La clave está en el destruccionismo. Mises dedicó toda una parte de su excelente obra sobre el socialismo al destruccionismo como elemento esencial de esa ideología. Pero él mismo se limitó a un aspecto concreto, el económico. Y sin embargo tiene una importancia fundamental en todos los órdenes de la vida social.
Los socialistas quieren someter a España a una auténtica transformación, y para ello es necesario romper todos los lazos de la solidaridad natural que dan vida y hacen fuerte a una sociedad: la familia, la unidad de España o el mantenimiento de consensos básicos como que todas las ideas políticas tienen igual derecho a batirse por el favor de los electores, todo ello es un estorbo para el cambio. Romper, para luego someter. Destruir, enfrentar y llamar al odio existencial (memoria histórica, marginación del PP de los pactos democráticos…), para actuar sobre una sociedad dividida y sin cohesión. Esta es la estrategia socialista del destruccionismo, que en España se plasma en la destransición.
Pero, como ya advirtió Adam Smith en La Teoría de los Sentimientos Morales, muchos políticos cometen el error de ver a los individuos como fichas de un tablero de ajedrez, ya que cada uno tiene un impulso propio, que no tiene porqué plegarse a los planes urgidos desde el poder. Y la violenta y radical política de destruccionismo del Gobierno Zapatero está despertando muchas conciencias, que sencillamente no están dispuestas a dejarse manipular. Las tornas están cambiando.
José Carlos Rodríguez es miembro del Instituto Juan de Mariana


13 de Abril de 2004
« ¡Que paguen más los ricos! Pues bajémosles los impuestos Principal El Opus »
La Hora de Todos
Bitácora de José Carlos Rodríguez
La destransición
Ya he denunciado en otra ocasión la tendencia al destruccionismo de la izquierda española. A ésta se suman los nacionalistas. Un destruccionsimo que alcanza a todas las instituciones que pudieran servir de cohesión de los españoles. En el campo político esto se concreta en lo que se puede llamar la destransión. Acabar cuidada, eficaz, resueltamente con la obra de la transición española. Recordemos que tras una Segunda República que se hizo desde una minoría para una gran parte de España y contra otra gran parte desembocó en la Guerra Civil. Un acontecimiento desastroso que sigue dejando huella en los españoles, personal y políticamente. A la GC le siguió la larga y cambiante dictadura de Franco, que empezó con una injusta y dura represión y que se fue dulcificando con el paso del tiempo, la adaptación parcial al curso de la historia y la marginación, cuando no el abandono tanto de las ideologías más totalitarias como del guerracivilismo como discurso. No obstante, éste nunca desapareció del todo, ya que fue precisamente la guerra el evento que justificaba el régimen en su propia visión.El abandono del guerracivilismo tuvo que esperar a la muerte del principal protagonista de la guerra, su substitución en la jefatura del Estado por Juan Carlos I y el inicio de la transición. No voy a volver a contar lo que todos recordamos o hemos leído. Pero como símbolo del abandono del discurso guerracivilista recordaré la "presentación en sociedad" de Santiago Carrillo a manos de Manuel Fraga. Todo un símbolo de una España que no miraba atrás, que se sabía en la oportunidad histórica de reengancharse completamente al curso de la historia. Hoy observamos el proceso contrario. Quienes en el fondo nunca han creído en la democracia, quienes sufren con "la derecha" en el poder porque no la consideran legitimada para él, quieren desandar lo andado. Ya que lo que legitima la transición es precisamente la legitimidad de todas las opciones políticas, y por tanto la de "la derecha".No confundamos a este movimiento con el PSOE o con sus votantes. Solo una parte de ambos comparten esta enfermedad moral. Pero este discurso deslegitimador es conspicuo en Izquierda Unida o en los nacionalismos. El guerracivilismo cumple la doble función de avivar los odios de los españoles y de servirse de ese odio para deslegitimar al Partido Popular. Han desenterrado unos muertos, han silenciado la existencia de otros, han identificado al PP con Franco... Eso es solo el comienzo.Acabo de escuchar a Joan Tardá, diputado por ERC (el partido de Rovireche) en Onda Cero. Su partido va a proponer el 14 de abril como fecha con la que celebrar la fiesta republicana en España. No creo que la dirección del PSOE caiga en esa trampa, por lo menos por ahora. Pero habrá que estar atentos.Actualización: En el momento de escribir esta anotación, no conocía el Manifiesto por la III República a que ha aludido castielero en su rincón. Por otro lado acabo de saber de un artículo de Pío Moa. En él estudia otra pieza, ésta de Muñoz Molina (del que ya hablamos con motivo de otro artículo). Me permito destacar unas palabras del historiador:esos mitos (consideraciones históricas hechas por Muñoz Molina sobre el pasado) son del mismo tipo que llevan a los etarras al crimen, al PNV a apoyar el crimen y tratar de extraerle rentas políticas, y a los nacionalistas catalanes a hacer pactos de canallas con los asesinos y a propugnar el “diálogo” con ellos a costa de las víctimas, de la ley y de la democracia. Y los mismos comunistas, socialistas y demás, que tanto habían hecho por llegar a la guerra civil y justificaban los peores desmanes con el cuento de la lucha “contra el fascismo”, iban entonces de la mano con los nacionalistas vascos y catalanes, los cuales de ningún modo mejoraban a los actuales. Eran exactamente iguales en ideas, y peores en actos, pues creían tener a su alcance, por fin, el descuartizamiento de España.No lo olvidemos. La verdadera batalla contra el terrorismo es moral e intelectual. Moral porque debemos defender la supremacía de nuestos valores, que se asientan en los derechos inalienables de la persona, e intelectual porque tenemos que desenmascarar los errores teóricos e históricos del socialismo, del nacionalismo, de las ideologías que llevan, en última instancia, al exterminio de una parte de la población
http://www.liberalismo.org/bitacoras/5/888/

No hay comentarios: