domingo, junio 24, 2007

Iñaki Ezkerra, Calvinismo socialista

lunes 25 de junio de 2007
Calvinismo socialista
IÑAKI EZKERRA i.ezkerra@diario-elcorreo.com

Estábamos convencidos de que esa moral hipócrita que lleva a un político a ocultar sus desavenencias matrimoniales durante la campaña electoral y a su mujer a aguantarse las ganas de divorciarse para no arruinar la carrera pública del marido era cosa de los americanos, residuos del puritanismo calvinista y todas esas tonterías sociológicas que siempre se dicen para explicar un fenómeno a posteriori. Y de pronto, no en Estados Unidos sino en Europa, en Francia, en el país más laico del mundo y en la cúpula del socialismo gabacho ni más menos, nos topamos de frente con Ségolène y con esa fea separación postelectoral suya que ha tenido que esperar a la derrota en las urnas para consumarse y que de otra manera, de haber ganado los socialistas las elecciones, nunca se habría producido. Eso es lo que se llama una pareja romántica, una unión desinteresada, un amor 'fou', una relación por amor. Lo más divertido de este asunto, que parece típico de la derecha más reaccionaria y rancia, es que Ségolène Royal y su compañero François Hollande obedecían ortodoxamente a los cánones progres. En su día ella había llegado a denunciar a su padre por machista, por carca, por estar en contra del divorcio y por no concedérselo a su madre. En su día había logrado que a su padre no le hablaran la mayoría de sus ocho hermanos. A ese revolucionario currículum se añadía la circunstancia aún más izquierdista si cabe de que Ségolène y François no eran un matrimonio exactamente sino una pareja de hecho y de que entre los dos controlaban todo ese franco-socialismo que ahora se anda tirando los platos por culpa de esta historia de 'salsa rosa', de crónica social, de negrita amarillista y consumista. El poder hace extraños compañeros de cama y su ausencia deja las camas vacías.La mujer que denunció a su padre por no creer en la separación descreyó de ésta a la vista de votos conservadores. Creíamos que eso de las apariencias y los matrimonios de intereses era un producto yanqui de la moral calvinista o cuáquera cuando no una cosa de la derecha española de antes, un hábito revenido y carpetovetónico, monárquico y confesional, un viejo invento preilustrado de los Reyes Católicos Y de repente lo vemos aflorar en la izquierda más jacobina del mundo. Por lo que se ve Ségolène y su consorte tenían toda la intención de montar una mini-monarquía socialista dentro de la República francesa, o sea de unir sus dos reinos para garantizar la unidad del PS. Paradojas de la vida. Mientras el socialismo español finge desdeñar la unidad que se fraguó con la boda de las coronas de Aragón y Castilla, Ségolène y su ex andaban copiando la casposa receta para el socialismo francés.

No hay comentarios: