jueves 7 de junio de 2007
Déjenme solo. No pasa nada
Por DARÍO VALCÁRCEL
HAY datos inexplicados, presencias extrañas en la reunión de Heligendamm, comenzada ayer, mañana clausurada. George W. Bush y Vladimir Putin no deben ser medidos por el mismo rasero. El primero preside una de las grandes democracias del mundo. El segundo es un violador en serie del Derecho, empezando por el derecho a la vida (asesinato de Anna Politovskaia, muerte de Alexander Livtinenko en Londres, además de los 150.000 infortunados de Chechenia). Pero ocurre que Bush tiene en su balance partidas como las de Guantánamo y Abu Ghraib que le han llevado al total desacrédito. Bush y Putin parecen de acuerdo en esquivar la cuestión que Merkel, Sarkozy, Blair y el japonés Shinzo Abe han decidido plantear por encima de todo: el calentamiento de la Tierra. Bush y Putin coinciden: no culpar a quien es culpable -el complejo industrial-militar, como lo definió Eisenhower- del despliegue misilístico en Europa, que hoy cubre a polacos y checos, sea americano o ruso, tanto da. No se trata sólo de ignorar a Europa, sino de inferirle una humillación más. El mundo atraviesa una etapa de extrema dificultad. Putin y Bush dan hoy en Heiligendamm una imagen trágica. El presidente americano finge que no ocurre nada. Algunos meditan, ex post facto, en la rapidez de Bin Laden al comprender. Que la Casa Blanca quede en evidencia es difícil. Imposible con Clinton o Bush padre, menos con Reagan o Carter. Pero Bush jr. abrió una ventana de oportunidad. Bin Laden no la perdió.
Bush quiso, por fidelidad a su vicepresidente, Dick Cheney, perforar Alaska y otras reservas naturales. Detrás de Irak asomaba, en medio del polvo y la sangre, la concupiscencia energética, lo cual prueba lo mal que salen los proyectos preparados en la distorsión. Lamentamos volver sobre lo sabido: el deber de los estados democráticos consiste en atenerse a un mundo, el del Derecho, eso que llamamos pomposamente Civilización. Putin no guarda relación alguna con el Derecho y la Civilización. Bush se negará a aceptar cuotas fijas de emisiones de CO2, hasta 2050; y defenderá vagamente el progreso tecnológico, es decir, los intereses privados. Putin le acompañará en esta defensa.
Sería banal pretender que la Unión Europea, Japón, Canadá, son los enemigos de Bush... Los enemigos de Bush están dentro, sólidamente arraigados, dispuestos a proseguir la batalla: son el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, o Al Gore, entre millones de americanos. El enfrentamiento planetario es visible. Bush no debería aparecer como un pobre bobo -no lo es- en la feria. ¡Dejadme Solo. No Pasa Nada! Es un hombre ignorante, sin la menor curiosidad, pero de astucia temible.
El ser humano es el único animal capaz de establecer líneas de demarcación. Cuenta con un mecanismo depurador, el Tiempo, tal como lo describía Proust, para afinar sus instrumentos, pulirlos. Consigue en 150 generaciones, de tres a cuatro mil años, convertir el hacha de silex en misil intercontinental, salta de la diligencia de mulas al Dreamliner o al Airbus 380. Sólo pedimos consciencia del proceso, reconocer la dimensión del salto... Estados Unidos y China montan su resistencia frente a Kyoto. La presidencia americana ha sido habitualmente prudente. La UE, Canadá y Japón necesitan llegar como se pueda a noviembre de 2008. El mundo no resiste, literalmente, nuevos conflictos. Quedan 16 meses hasta la elección presidencial americana: largo tiempo. Los errores del presidente han llevado al poder federal a vivir en el secuestro de empresas petroleras y carboneras. Hay que empezar desde hoy. Bush ha desencadenado un enfrentamiento en el área crítica, el calentamiento global. Serán ocho años perdidos, o peor, ganados por los petroleros. Hoy se enfrentan, de un lado, la actual Casa Blanca y el gobierno chino, unidos en el aplazamiento sine die del control del deterioro climático: y frente a ellos, la Unión Europea y sus aliados, decididos a resistir, apoyados en el Panel de las Naciones Unidas. El CO2 reduce la protección de la biosfera hasta dañarla definitivamente. George W. Bush parece no entender. Que nuestros hijos o nietos se organicen en un mundo distinto.
jueves, junio 07, 2007
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