Cumbre con incógnitas
20.10.2008 -
E l principal resultado de la reunión mantenida en Camp David por George Bush con Nicolas Sarkozy y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, fue la confirmación de que Estados Unidos acogerá una cumbre mundial, previsiblemente antes de que finalice noviembre, para analizar las consecuencias de la crisis y su impacto sobre el sistema financiero internacional. La trascendencia del anuncio ha quedado desvirtuada, sin embargo, por la vaguedad con la que se expresaron los tres interlocutores sobre los detalles operativos del acontecimiento, sobre su contenido y su encaje con las citas que puedan mantener los organismos y foros mundiales ya constituidos.
Por de pronto, resulta congruente que la fecha se posponga hasta la celebración de las elecciones en EE UU, pero ese hecho subrayará la disfunción que supone que Bush vaya a ejercer de anfitrión cuando se tratará ya de un presidente saliente. Junto a ello, el encuentro de Camp David tampoco ofreció mayores aclaraciones sobre qué estados estarán presentes en la cumbre, ni cómo se articulará la preeminencia del G-8 con la voluntad de protagonismo mostrada por otros países con economías pujantes en los últimos años, como España, y por las potencias emergentes.
La multiplicidad de actores institucionales que han adoptado iniciativas para responder a la crisis obliga a modular con cuidado la convocatoria del nuevo foro, a fin de evitar que las eventuales discrepancias sobre su organización lo condicionen de partida. Con todo, la conveniencia de una gran asamblea multilateral ante la envergadura de la crisis no basta por sí misma para justificarla si no existe un consenso previo que fije las prioridades y que determine las pretensiones que tratarían de alcanzarse. La gestión que deberán efectuar los gobiernos de los planes de intervención promovidos estas semanas -el último ha sido el de Holanda para salvaguardar al banco ING- y la respuesta ante la amenaza de recesión global parecen anteponerse en estos momentos a la compleja revisión que requiere el sistema financiero internacional. A ello apunta la ambigua declaración difundida por Bush, Sarkozy y Durao, la cual, lejos de manifestaciones más grandilocuentes, limita el objetivo de la cumbre a procurar un pacto «sobre los principios de reforma necesarios» para que la crisis no se repita
http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/prensa/20081020/opinion/cumbre-incognitas-20081020.html
domingo, octubre 19, 2008
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