lunes, octubre 06, 2008

Confianza y responsabilidad

Confianza y responsabilidad

Martes, 07-10-08
LAS Bolsas europeas sufrieron ayer un nuevo desplome histórico, aunque la palabra parezca manida. Que el Ibex caiga un 6 por ciento en una sesión y que sea el índice que menos pierda de Europa no es algo usual. Los inversores han perdido toda confianza en el sistema y harán falta algo más que palabras para recuperarla. Tiempo habrá para discutir los orígenes de la crisis y las consecuencias a medio plazo. Lo urgente es ahora detener la hemorragia y ganar tiempo para hacer de manera ordenada el ajuste necesario en el sector financiero. Hace falta liderazgo político, en Europa y en España. Ya está bien de discusiones estériles y acusaciones maniqueas: la situación requiere un plan económico y no sólo financiero, con amplio apoyo social y político para ser creíble. El Gobierno parece que finalmente lo ha entendido así, aunque no estaría mal que convenciese a su propio partido y dejara de utilizar demagógicamente los mítines de fin de semana. La reunión del presidente Zapatero con los principales banqueros, aunque llegue tarde, es una buena noticia, más aún porque parece que irá seguida de otras con los agentes sociales y con el principal partido de la oposición. Pero el presidente no puede ir desnudo a esas reuniones, no debe confiar simplemente en su optimismo antropológico o en su capacidad de diálogo, sino llevar el borrador de un plan de emergencia -no hay otra palabra- que sirva de guión para un necesario acuerdo en el que han de implicarse el vicepresidente económico, hasta antes del verano la personalidad mejor valorada del Ejecutivo, y el gobernador del Banco de España. Ellos son la referencia económica y monetaria.
Convendría alcanzar un acuerdo europeo y evitar la sensación de que vale todo y de que cada país campa por sus fueros, pero no conviene confiar en exceso en este tipo de medidas: la ausencia de una política europea coherente, en realidad de una política exterior sensata, ha sido una lacra de la administración Zapatero y puede pasar ahora factura. Europa tiene problemas reales para adoptar una posición común; los más importantes, la ausencia de un contribuyente único que se haga cargo de la factura fiscal y la inexistencia de una sola supervisión y regulación financiera. Son datos del problema que ya se conocían cuando se puso en marcha la Unión Monetaria y que ahora cobran toda su importancia. Exigirán una respuesta negociada, pero ahora no hay tiempo. Sólo cabe confiar en una declaración conjunta para autorizar a los gobiernos a saltarse el límite del 3 por ciento de déficit para hacer frente a los posibles gastos derivados de asegurar el sistema financiero y para emitir deuda pública con la que avalar las emisiones privadas para restaurar el circuito del crédito.
Pero hace falta más, hace falta un golpe de confianza que permita a ahorradores e inversores volver a sus preocupaciones habituales. Para ello hay que decir la verdad a los ciudadanos; que la crisis será larga y dolorosa, que se han cometido errores y excesos propios, pero que la economía española se recuperará con el tiempo y el esfuerzo de todos si se centra en recuperar la productividad y competitividad perdida. Vienen tiempos difíciles, pero no catastróficos. El Presupuesto habrá de ser rediseñado para ponerlo al servicio de la recuperación económica mediante políticas que aumenten la capacidad productiva y no sean meramente asistenciales. No hay dinero para ocurrencias y las administraciones públicas tendrán que apretarse el cinturón. Cambiará el mapa bancario y empresarial y habrá que terminar la arquitectura financiera europea. Pero, sobre todo, habrá que encarar sin prejuicios ideológicos ni posiciones de partido el papel de España en una economía globalizada, en la que no podrá seguir dependiendo del crédito externo en la misma cuantía que hasta ahora. El ajuste es inevitable. Los españoles lo saben y necesitan liderazgo. Es lo que tienen derecho a exigir del Gobierno en momentos de crisis.

http://www.abc.es/20081007/opinion-editorial/confianza-responsabilidad-20081007.html

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