¿Un Joe fontanero español?
JOSÉ MARÍA CARRASCAL
viernes 17 de octubre de 2008
FUE el mejor debate de McCain y el más flojo de Obama. El candidato republicano estuvo siempre a la ofensiva, el demócrata, a la defensiva. McCain disparó toda su munición y el rival se limitó a resguardarse de ella. Sin embargo, todas las encuestas dan como vencedor a Obama. Sólo hay dos explicaciones: o estas elecciones están ya decididas, no importan los debates o la campaña, o las encuestas se equivocan, por estar mal hechas o porque parte de los encuestados mienten. ¿Cuál es la verdadera? Posiblemente, ambas. Cuando la economía va mal, se echa la culpa al gobierno (excepto en España, cabría advertir, pero ése es otro asunto), y la economía norteamericana va muy mal, como va mal lo de Irak y lo de Afganistán. A Obama le basta recordar que McCain pertenece al partido del presidente para hundirle, sin que sirva su clamor «¡Yo no soy Bush!», tardío y patético. Por otra parte, el republicano perdió demasiado tiempo en atacar a su rival. Los norteamericanos no están interesados en los ataques personales entre ambos contendientes. Están interesados en sus planes para sacarles de las crisis en que están metidos. Y Obama, por el mero hecho de ser una alternativa a lo presente, tuvo desde el principio una ventaja, que estamos viendo se mantiene cuando la campaña enfila su recta final.
Sin olvidar el segundo factor del que les hablaba: que las encuestas se equivoquen, ya por estar mal planteadas -no sería la primera vez-, ya porque parte de los norteamericanos no están diciendo de verdad al ser preguntados. El «racismo latente», la negativa de ciertos blancos a votar en ningún caso a un candidato negro es algo innegable y empieza a ser la última esperanza de McCain. ¿Cuántos son? Nadie lo sabe porque no lo confiesan y eso es lo que crea más incertidumbre. Su número es crucial. Si son sólo un tres por ciento, no parece que alterarán el resultado. Pero si son más del seis pueden darle la vuelta. Y eso sólo lo sabremos cuando se cuenten los votos.
Este comentario quedaría incompleto sin aludir a Joe, el fontanero de Ohio convertido en protagonista del debate por ambos contendientes. Joe Wurzelbacher, ese es su nombre, saltó a la actualidad durante un mitin de Obama y desde entonces no ha dejado de hablarse de él, al considerársele el representante de esa clase media-trabajadora constituye la médula del país y decide por tanto las elecciones. Nada de extraño el respeto con que le tratan los candidatos. El voto de Joe sentenciará el resultado. ¿Dónde está el Joe el fontanero español?, he oído preguntar. Pues en ningún sitio. Joe dijo a Obama que no podría crear su propia empresa con su propuesta de rebajar los impuestos sólo hasta los 250.000 dólares de ingresos anuales. Los fontaneros españoles no están interesados en crear empresas. Trabajan por su cuenta o por cuenta de otros, que cargan con las pejigueras empresariales. Es lo que diferencia Estados Unidos y España -o Europa-, por lo que no hay equiparaciones y por lo que ellos saldrán de la crisis antes que nosotros.
http://www.abc.es/20081017/opinion-firmas/fontanero-espanol-20081017.html
jueves, octubre 16, 2008
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