martes, octubre 14, 2008

Manuel Portela Peñas, Fondo desdibujado

Fondo desdibujado

14.10.2008

MANUEL PORTELA PEÑAS

La reunión plenaria del FMI y del Banco Mundial, que este otoño se ha celebrado en medio de sucesivos anuncios de medidas gubernamentales coordinadas frente a la crisis financiera, ha puesto en evidencia la limitada función de dichos organismos que, junto a otros como la OCDE o las instituciones dependientes de Naciones Unidas, no se han mostrado capaces de traducir en recomendaciones ni siquiera sus propias predicciones respecto al horizonte económico. Aunque su silencio ya fue clamoroso este mismo año ante el incremento inusitado del precio de los alimentos y ante el alza del petróleo. La tantas veces citada reforma del FMI como entidad llamada a ordenar los flujos globales de capital dejó pasar su última oportunidad durante la crisis de las 'punto.com' a comienzos de esta década; y no parece que la endiablada naturaleza de las actuales turbulencias y la inmediatez de la recesión vayan a situar el tema entre los primeros puntos del orden del día internacional.
En primer lugar porque dicha reforma depende de la disposición que muestre quien la financia principalmente, EE UU, a brindarle un papel más protagonista en la gobernanza global. Es poco probable que en el avance de su programa económico Barack Obama -o en su caso John McCain- deslicen siquiera alguna indicación en un tema que la gravedad de la situación ha convertido en algo menor. Lejos de realzar la necesidad de dichos organismos, la crisis ha neutralizado su existencia y revelado su insignificancia. Los gobiernos nacionales de los países desarrollados han ocupado todo el escenario; y ello a pesar de sus tardíos reflejos y de sus inicialmente contradictorias respuestas. Pero además la propia crisis ha puesto en entredicho uno de los argumentos centrales para revitalizar las instancias internacionales en materia económica: el justo protagonismo que reclaman los emergentes. Hace tan sólo unas semanas este era un lugar común en el discurso de muchos dirigentes. Hoy, cuando las sociedades avanzadas están en puertas de la recesión, es cuando el desarrollo de esos países más depende de la eficacia de las medidas que se están adoptando en EE UU y en Europa. De manera que su voz también queda relegada porque sus tasas de crecimiento, aun siendo positivas, difícilmente contribuirán al desarrollo de sus poblaciones si el comercio mundial se estanca por la falta de demanda en los países del hemisferio norte.

http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/prensa/20081014/economia/fondo-desdibujado-20081014.html

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