Otro desafío frustrado
09.10.2008
KEPA AULESTIA
E l PNV nunca ha sabido qué hacer con el día que conmemora el referéndum del Estatuto de Gernika. Su necesidad de concebir dicho acontecimiento como una estación de paso impidió durante años que tomara cuerpo una celebración institucional y unitaria. Luego el incumplimiento de las previsiones estatutarias por parte de Madrid se convertiría en argumento para ni siquiera tener en cuenta la fecha. Hasta que al lehendakari Ibarretxe se le ocurrió fijar para ese día la consulta, dando a entender que el 25 de octubre de 2008 quedaría definitivamente superado el 25 de octubre de 1979. Pero los problemas del PNV con esa jornada no podían terminar ahí. Tras la suspensión de la consulta por parte del Constitucional, el EBB anunció que respondería a tan avasalladora sentencia mediante una cadena humana que uniría Gernika con Vitoria, precisamente el 25 de octubre. Lo más elocuente del caso es que sus dirigentes no se percataran de que tal misión era imposible. Aunque para eso están los otros dos socios del tripartito y Aralar: para diluir como iniciativa común un desafío absurdo por excesivo.
Desde que el PNV optara por desbordar la vía estatutaria, hace más de diez años, sólo ha logrado divulgar realmente la idea del «derecho a decidir». Ninguna más. El resto de propuestas y ocurrencias han ido quedándose en el camino como etapas olvidadas de un éxodo que no consigue precisar la meta a la que aspira. Además, lo ocurrido con la cadena humana entre Gernika y Vitoria es la metáfora perfecta de cómo el EBB va tratando de compensar con ocurrencias igualmente imposibles los imposibles frustrados de Ibarretxe. Las concentraciones previstas para el 25 de octubre en Gernika, Amorebieta, Durango, Urkiola, Legutiano y Vitoria en torno a los términos 'Euskal Herria', 'bakea' y 'erabakia 'representarán una denuncia compartida, aunque con diverso tono, por quienes las convocaron ayer frente al TC y al Gobierno de Rodríguez Zapatero. Pero sobre todo reflejarán la impotencia en la que, por pura obstinación, parece haberse instalado el nacionalismo gobernante en su pretensión de ir más allá de la autonomía realmente existente.
Una cadena humana hubiese sido otra cosa. Hace unos años el PNV podría haberla organizado. Seguramente fue esa memoria hegemónica y arrogante la que traicionó a sus dirigentes cuando pensaron en una respuesta al TC a la altura de las ensoñaciones de Ibarretxe. Pero ya ni el PNV podría conseguirlo. No es que la política circule por carriles distintos a la movilización. Es que la sociedad quiere respuestas, y no convocatorias, por parte de la política. También esa parte de la sociedad que el nacionalismo tantas veces confunde con una comunidad propia, mientras continúa sin saber qué hace con el 25 de octubre.
http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/prensa/20081009/politica/otro-desafio-frustrado-20081009.html
jueves, octubre 09, 2008
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