martes 25 de septiembre de 2007
Que regresen los soldados
Nadie sabe a qué espera Rajoy para pedirle a Zapatero el regreso de las tropas españolas desplegadas en Afganistán —y las del Líbano—, aunque sólo fuera para imitar el “no a la guerra” de Iraq que tan caro le costó al PP y a Aznar en las pasadas elecciones. Los del PP no se atreven a hacer el mismo juego porque en ese partido suelen estar a lo que mande la Casa Blanca y el presidente Bush, por el que ayer perdía el culo Zapatero en busca de una foto. Y lo que quiere Bush, como siempre, es que España mande más soldados a Afganistán, para que el presidente español acabe trasladando a las montañas donde habita el maligno Ben Laden el total de las tropas que Aznar había desplegado en Iraq y luego retirado Zapatero.
Además, Zapatero pretende el mando del Comité Militar de la OTAN, a lo que se resisten los americanos por muchos motivos, y en especial por causa de la intempestiva retirada de las tropas españolas de Iraq impulsada por él, por la famosa sentada del líder del PSOE al paso de la bandera de Estados Unidos y por algo tan sencillo como que las tropas españolas que están en Afganistán están, según el Gobierno, en misión de paz y de reconstrucción, y no en misión de guerra abierta, como es el caso del resto de las tropas de la OTAN desplegadas en ese territorio.
Lo que es sorprendente y llamativo porque para misiones de paz hay que enviar diplomáticos, cooperantes e ingenieros y médicos, y no soldados. Y no tiene sentido que las tropas españolas estén allí —ya han muerto 85 de nuestros soldados en acciones de guerra y en accidentes— mirando no se sabe hacia dónde, mientras sus compañeros de la OTAN combaten a brazo partido con los talibanes. Porque, como dice el PP, en Afganistán lo que hay y a lo que se va es a una guerra, como a la vista está.
Pero lo que no se entiende bien del PP es su empeño en que se llame guerra a la guerra si no es para pedir la retirada de las tropas españoles, que es lo que deberían hacer. Y no sólo para vengarse de lo de Iraq, sino porque este país no tiene medios, ni infraestructuras suficientes para abordar con éxito despliegues militares como los de Afganistán y Líbano. Y, además, estas misiones carecen de apoyo social en un país en el que la guerra, cualquier guerra, trae a los españoles unos recuerdos infernales que todos queremos olvidar y que la Ley de la Memoria Histórica espera desempolvar.
lunes, septiembre 24, 2007
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