lunes, septiembre 24, 2007

Urbaneja, Desayunar con Esperanza

martes 25 de septiembre de 2007
Desayunar con Esperanza Fernando González Urbaneja

Más de medio millar de personas habrán podido comentar ayer que desayunaron con Esperanza Aguirre y que la encontraron animosa, entregada a Rajoy, aunque con tono bajo, quizá afectada por el síndrome del lunes. La presidenta de Madrid llegó al Hotel Ritz puntual y con una audiencia de plenario en ese tipo de actos. La mesa central para el PP con la inclusión del Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, que es asiduo de estos desayunos. En el centro Rajoy, a su vera Gallardón y Acebes, más allá Zaplana, Ana Pastor, Elorriaga, Astarloa, Ana Botella… En la mesa 2 los consejeros del gobierno de la Comunidad y en la 3 las llamadas fuerzas sociales, patronal, sindicatos, Cámara de Comercio y empresarios contratistas y regulados. Todo ordenado y en hora.
La presidenta, ajustada al manual popular, dedicó la mitad de su intervención a sacudir a Zapatero, ese accidental e irrelevante presidente socialista que tan de cabeza trae a los populares. Una cuarta parte a anunciar la buena nueva de que Rajoy va a ganar las elecciones de calle y entonces volverá el consenso, el bienestar y la tranquilidad. Y el resto a presentar novedades: no abundaron, básicamente reiterar que al impuesto del Patrimonio le quedan pocos telediarios, que en cuanto se encajen las cifras la Comunidad renunciará a esos millones de euros (unos 400) para cumplir el compromiso de que a más prosperidad menos impuestos porque menos impuestos supone más prosperidad.
El alcalde de Madrid escuchó atento y tomó nota. No fue citado en la primera referencia de gratitudes y saludos de la presidenta pero enseguida reparó en el olvido y tuvo palabras precisas para el compañero de partido y adversario permanente. La sesión no dio titulares, pero no son éstos tiempos para exposiciones innecesarias, hay que preparar las listas y colocar a deudos y leales, a cercanos y queridos, a quienes luego recurrir y de los que esperar apoyos. Y para esos objetivos no hay que producir muchas olas o no hacerlo a destiempo.
El papel de Esperanza Aguirre en el PP cotiza alto, por eso estaban todos, para apoyar y para dejarse ver, para pasar lista y estar en la lista. Tiempos de preparativos, de equipamiento para la batalla de unas generales en la que sólo cabe ganar o perder, quedarse o irse. Y para ambos supuestos hay que tomar posiciones e imaginar alineaciones.
De momento los populares están en sacudir a Zapatero y repetir hasta aburrir que el triunfo es seguro, no pestañear aunque las encuestas sean esquivas y el líder no despegue.
fgu@apmadrid.es

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