martes, septiembre 25, 2007

Xavier Navaza, El cerrojazo jacobino, otra vez

martes 25 de septiembre de 2007
XAVIER NAVAZA
corresponsal en galicia
El cerrojazo jacobino, otra vez
Cuando José Luis Rodríguez Zapatero decidió ir hacia la creación de la Conferencia de Presidentes, todo parecía indicar que al fin las comunidades autónomas iban a tener voz y voto sobre el laberinto español. Aquella idea, que formaba parte del paquete de iniciativas que Manuel Fraga impulsó desde Compostela, fue sistemáticamente rechazada por José María Aznar y sus ministros, de modo que el cambio de actitud del nuevo inquilino de La Moncloa introdujo la idea de que se abría una nueva era en el país.
Enseguida se ha visto que no y que aquella nueva senda autonómica no era más que un espejismo, una simulación, un álbum de fotografías para la posteridad... y que las tres conferencias realizadas hasta el momento entre Zapatero y los titulares de los ejecutivos autonómicos españoles, han sido poco más que encuentros para la galería.
De hecho, nueve meses después de la tercera de aquellas reuniones, nos encontramos sumidos en un proceso que desde ámbitos del nacionalismo periférico califican de "involución españolista", si hemos de atenernos a la frase acuñada por el diputado y secretario general de la U, Francisco Rodríguez, quien al mismo no duda en alardear de sus incursiones en los pasillos del poder estatal.
Y no se trata sólo de que estemos ante el retorno de los socialistas a los mitos, ritos, símbolos y ensoñaciones de la tradición histórica de España, que también, sino que desde hace más de un año hay cerrojazo y tentetieso en el Senado, donde los ministros de Zapatero llevan más de un año -en varios departamentos jamás lo han hecho- sin debatir con los representantes de las regiones.
Se acaba 2007 y no se ha celebrado el debate sobre el Estado de las Autonomías. El año pasado, tampoco. Y todo indica que 2008 no será un buen año para la causa, si hemos de atenernos al giro propiciado por la cúpula del PSOE para evitar, de modo especial, que Mariano Rajoy y las huestes populares le arrebaten el copyrght de la nación: una, grande y libre. En este contexto se ha celebrado la esperada reunión entre el vicepresidente galaico Anxo Quintana y la ministra de Administraciones Públicas, Elena Salgado. El joven Quin, visiblemente enfadado, se ha sacaco de la agenda una frase inzada de sugerencias bélicas: la ministra, dijo ayer, ha llegado a "la línea roja" y está "a punto de cruzarla", lo cual sólo puede significar que el diálogo Madrid-Compostela está al borde de la ruptura.
¿Esperaba Quintana algo más de la señora Salgado? Hubo observadores que le pusieron en alerta sobre el carácter de la ministra que sustituyó a Jordi Sevilla: el relevo sólo se podía entender como una marcha hacia atrás, poniendo en cuarentena las promesas establecidas antes, las cuales, dicho sea de paso, tampoco eran una maravilla universal, aunque el alaricano siempre se empeñó en trasladar a los medios la imagen del éxito donde apenas se había producido algo más que circunloquios y veredas alternativas. No soplan buenos vientos para la sentimentalidad autonómica. Y Salgado es, a todas luces, la dama de hierro, la encargada de echar balones fuera mientras su señorito ZP se cuelga los galones como el gran conseguidor de los territorios ibéricos. Será divertido ver cómo vende ahora don Emilio el planchazo de Administraciones Públicas a su vicepresidente.
LLEGÓ EL OTOÑAZO
Reventón de castañas en Lugo
Ha sido entrar en otoño y las castañas comienzan a reventar en los pasillos de la Diputación Provincial de Lugo. El enfrentamiento de los nacionalistas con el alcalde de la ciudad, Clemente López Orozco, se amplía y llega ahora a los predios del bisoño presidente provincial, el también socialista Xosé Ramón Gómez Besteiro. Y la cúpula local del Benegá no ha tenido mejor humorada que equipararle con el viejo barón rampante del PPdeG: "Ha sido como cambiar a Cacharro por otro igual" .
TOURIÑO VS. RODRÍGUEZ
Todas las medallas del coronel
Los lanzarotes del nacionalismo salieron de la última sesión del consello nacional del BNG con el rostro iluminado: estaban encantados de conocerse, satisfechos de los últimos avances conquistados por Francisco Rodríguez en la fronda estatal. Galicia, dijeron todos a una, tiene hoy más peso político que nunca... gracias a nuestro trabajo en Madrid. A la misma hora, sábado, Emilio Pérez Touriño compartía sueños y coartadas con los alcaldes del PSdeG en nuestra tierra: Galicia, sintetizó, tiene hoy más peso que nunca en España... y el PSdeG-PSOE "es la columna vertebral" de nuestro progreso. Ni que la misma mano les hubiese hecho el guión a ambos. El coronel, claro, no ha tardado en contraatacar: "Si Galicia tiene dos mil millones de euros para 2008, no es por Touriño, sino por un señor que se llama Paco Rodríguez", dijo antes de pedirle al premier galaico "que no se cuelgue medallas que no son suyas". La modestia nunca fue el fuerte de don Paco .

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