martes 25 de septiembre de 2007
Hacia la presidencia del Uruguay Rubén Loza Aguerrebere
“La historia nos demanda ir a triunfar en las elecciones venideras”, me dijo con entusiasmo el diputado José Amorín Batlle (abogado de 53 años, especializado en economía, quien fuera ministro de Educación y Cultura en la pasada Administración del partido Colorado), aspirante a la candidatura presidencial en Uruguay, cuando ya han anunciado no postularse los ex presidentes Julio María Sanguinetti y Jorge Batlle, de esa agrupación.
Con la mirada en las internas, encabeza el ala liberal de los Colorados, uno de los dos partidos llamados “históricos” del Uruguay, junto a los Blancos, quienes se aprestan también a realizar sus internas con varios aspirantes. Volviendo a Amorín Batlle, goza de reconocimiento especial en los medios políticos, integrando desde hace años el Comité Ejecutivo de su partido.
Digamos, asimismo, que fue uno de los protagonistas de la recuperación que, marcada por momentos muy oscuros (brotes de aftosa en el ganado y la crisis económica del 2002, la peor que atravesó Uruguay en su historia, debida a los coletazos de la enorme crisis de Argentina), mostraba el Uruguay cuando, hace casi tres años, asumía el presidente Tabaré Vázquez, llevado al cargo por el conglomerado de izquierdas Frente Amplio. La pasada semana, y en Madrid, Vázquez fue recibido por Rodríguez Zapatero, saludado como la figura que en muy corto lapso recuperó al Uruguay, equivocándose, pues cuando Vázquez asumió el país iba ya en marcado camino ascendente y ha hallado ahora una situación global extraordinaria. Pero, en fin, el modelo económico es el mismo que sigue aplicándose hoy día. Por lo demás, cuando Vázquez asumió, el Uruguay mostraba entonces un crecimiento generalizado con ingreso de divisas de 950 millones de dólares superiores al del año anterior, acercándose así a los 4.000 millones, y estableciéndose que la previsión de crecimiento no será inferior al 7%. En el nefasto 2002 la tasa de desempleo había caído al 19,8%, mientras que en noviembre del 2005 estaba en 12,1%. Entre ambas fechas se crearon 147.000 puestos de trabajo. En el Gobierno que integró Amorín Batlle se registró también un récord histórico en la producción de carne, leche y granos con un crecimiento del sector agropecuario del 13% al 14%; y desde el momento de la debacle del 2002 el conjunto de la agropecuaria sumó un 37%, es decir, situándose en un 25% por encima de los valores históricos de Uruguay, en tanto crecía el 15% con relación a los seis años anteriores el hoy muy deprimido (por el irresuelto asunto de las papeleras) sector del turismo.
La herencia liberal, era, pues, importante. Y esa bandera José Amorín Batlle está decidido a llevar adelante, declarando al periódico El País que aspira a ser el “candidato presidencial colorado” y retomar aquella línea. Dispuesto a asumir las responsabilidades que semejante tarea supone, no dejará de lado, por cierto, el invalorable aporte del veterano líder Jorge Batlle, apuntando a una fuerte renovación de su partido, que ha gobernado durante casi un siglo este país. Irá a las internas, como está establecido, y su idea es la de concretar oportunas alianzas de acuerdo a los resultados de la misma. El arduo camino se abre ante quien sabe que actuar sin demagogias y ofreciendo trabajo y sacrificios, los beneficios serán siempre mayores para la supervivencia y regeneración del sistema democrático, así como el mejor camino para su partido.
lunes, septiembre 24, 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario