miercoles 26 de septiembre de 2007
LUIS POUSA
CELTAS SIN FILTRO
El peso de las inversiones
Al cotejar la inversión territorializada de los Presupuestos Generales del Estado para 2008, y la evolución temporal de éstos en los últimos quince años, hay algunos datos que desmienten la aparente sesudez de algunas críticas interesadas. La realidad es bastante distinta a la jaleada con profusión de triquiñuelas informativas y un palmario desconocimiento de con qué criterios se realiza la redistribución del gasto público. En medio de este panorama confuso y desinformado, es de justicia aclarar que, en el período de tiempo citado, Cataluña no fue, ni con mucho, la comunidad más beneficiada por el Estado. Algunas consideraciones, en torno al peso que los catalanes tienen en Madrid a la hora de decidir el gasto público del Estado, deberían ser revisadas, para no caer en una falsedad estereotipada.
Es obvio que Cataluña tiene un peso muy importante, en España, en la política, la economía, la cultura, el deporte y muchas otras cosas más. Un peso que viene dado por las cifras y por la acción de unas élites, cuya presencia en todos esos ámbitos está a la orden del día y plenamente identificada por su rasgo identitario. Algo que no le ocurre a Galicia. Sin embargo, ello no ha sido obstáculo para que en los últimos cuatro presupuestos (correspondientes a los años 2004, 2005, 2006 y 2007), la inversión del Estado en la comunidad gallega haya crecido por encima de su PIB y de su población, cosa que no ha pasado a Cataluña, pese a representar el 19 por ciento del PIB español y tener el 16 por ciento de la población española.
Las mayores cuantías inversoras en Galicia se dan en la actual legislatura y la cifra más alta hasta la fecha le corresponderá a los presupuestos para 2008, con casi 2.000 millones de euros. Si se comparan las cuantías de la inversión total entre esta legislatura y la anterior, la cosa no ofrece duda, 6.400 millones de euros en el primer caso y 3.000 millones de euros en el segundo. Es decir, aquélla más que duplica a ésta.
Muchas de las cantidades presupuestadas en la anterior legislatura no fueron ejecutadas en su totalidad, por lo que han pasado a la actual. De manera que quienes ahora ponen un gran énfasis en denunciar que el grado de ejecución presupuestaria no pasa del 70 por ciento, deberían ser cautos en lo que dicen, no vaya a ser que también en eso la comparación no les favorezca. De lo que no cabe duda es de que el grado de ejecución es un indicador que ayuda a medir la eficiencia de la administración concernida, al relacionar el gasto previsto con el efectivamente contraído y desembolsado.
Hay otras formas más rigurosas de analizar los presupuestos que dejarse llevar por amanuenses de verdades a medias. Nada peor que los fundamentos de una crítica sean inconsistentes y se juegue con el desconocimiento de la gente para intentar meterle gato por liebre, convirtiendo de paso a los medios de comunicación en una trágala.
Las obras del AVE, una infraestructura muy costosa, se comen la mayor parte de las inversiones del Estado en Galicia. De cómo se ejecuten, depende la marcha del proyecto y, por lo mismo, la fecha de su conclusión. Así que no es labor menor el seguimiento del cumplimiento de los plazos. Porque hay que insistir hasta el aburrimiento en que 2012 es la fecha comprometida para que el tren de alta velocidad una Galicia con la Meseta.
martes, septiembre 25, 2007
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