martes, noviembre 06, 2007

Patxi Andion, La trampa de la alteridad

miercoles 7 de noviembre de 2007
La trampa de la alteridad
Patxi Andión
La sociedad civil se pregunta por las razones que animan al individuo a preocuparse por el otro, no en vano son cosas de las que depende su propia razón de ser, pues es ahí, en ese ánimo, en donde guarda sus galas la sociedad civil y desde esa constancia se expresa y manifiesta. Pero las razones mencionadas no están claras y puede que nunca lo hayan estado, ni siquiera puedan estarlo. Son razones del universo sentimental del hombre que se han acostumbrado a vestirse de símbolos y signos que, como eslabones de una cadena soñada, simulan sostener la solidaridad.
La alteridad es un instancia de la conciencia social primaria, no en vano se desarrolla desde la noche de los tiempos humanos, si no antes. El hombre se percata del otro, lo empieza a tener en cuenta en razón a su posible presencia en la actividad común, puede que, como insisten Marx y Engels, el asunto venga desde los primeros pasos necesarios para la obtención de la conciencia a lomos de la división del trabajo. De cualquier modo, la alteridad, la conciencia del otro, la presencia del otro en nuestra percepción del entorno se enraíza en la voluntad social del individuo y es desde ella que se empieza a construir la sociedad. Cuando el hombre, sin necesidad de mirar, ve al otro, lo tiene en cuenta, le suma a su propia vida y se hace acompañar por su conciencia desde entonces.
Desde la conciencia, el hombre ha hecho un largo viaje, un viaje desde la interacción simbólica continuada, un vuelo desde las alas de la tecnología cumpliendo con ella etapas de desarrollo en las que, si se analizan concienzudamente, suele verse de qué manera depende de ella y cuánto le debe. No se trata aquí de recrear ninguna clase de determinismo tecnológico ni, mucho menos, de presunciones morales; la cuestión radica en que el hombre ha ido cambiando su alteridad, su conciencia del otro, en función de las etapas que ha ido cumpliendo en su desarrollo, y por ello en sus modelos de comunicación desde el diálogo callado en su conversación interior, hasta este modelo hipercomunicado de comunicación global en la que se encuentra sumido, igual que en una piscina comunal como enunció McLuhan hace mucho tiempo. Y es en esta fase de comunicación esférica, interactiva y virtual en donde la alteridad se ha convertido en el Role Taking de los publicitarios, quienes como todo el mundo sabe son los mejores tenedores de hojas de rábano de las investigaciones comunicológicas.
Los estrategas de la publicidad han argumentado desde siempre que su empeño en el Role Taking, su ánimo de ponerse en el lugar del otro no es sino la consecuencia evidente del carácter inevitablemente social y cooperativo del ser humano. Así, han conseguido acercarse a su cliente con una proximidad procaz que le hace, nos hace, ayudarnos a comprendernos mejor en las compras inevitables. Los publicitarios se obsesionan con razón en conocer los detalles más completos de los potenciales consumidores por escabrosos que puedan parecer, así pueden descubrir y definir mejor las estrategias propagandísticas de sus clientes. Y ahora, en un rizo aún más triple y más mortal que cualquier salto, se anuncia la publicidad hiperpersonalizada, de forma que nos llegará antes que la medicación personalizada. Y además no nos permitirá así como así darle esquinazo, es probable que cada vez que abramos el ordenador personal nos esté aguardando agazapada tras nuestro primer movimiento imprudente de ratón. Puede que nos cueste encontrar un escondrijo donde los de la Coca Cola y los de El Corte Inglés no sepan cuál va a ser nuestro próximo movimiento, se han puesto en nuestro lugar y puede que esta vez sea irremediable. No podremos apagarnos como hacemos con el ordenador. ¿O sí?
Se apelotonan los ocres tras las hojas en lo alto de los chopos y en los hongos. Noviembre.

http://www.estrelladigital.es/diario/articulo.asp?sec=opi&fech=07/11/2007&name=andion

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