lunes 24 de septiembre de 2007
Vivienda, soluciones sensatas
LA vivienda se ha convertido en una preocupación básica para una gran mayoría de los ciudadanos, con notables repercusiones sociales y económicas. Falta mucho, sin duda, para hacer realidad la previsión del artículo 47 de la Constitución, según el cual «todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada». Rodríguez Zapatero ha hecho de las promesas en este terreno un elemento capital de su oferta electoral. La sustitución de María Antonia Trujillo por Carme Chacón al frente de un departamento que carece de competencias ha servido para acelerar la máquina de las ofertas, aunque muchos ciudadanos desconfían de las buenas palabras que no se corresponden con la realidad de los hechos. Mientras el Gobierno lanza ocurrencias y compromete sin pudor el dinero de todos, el PP se ha puesto a trabajar con rigor para estudiar medidas reales y efectivas. Ante todo, es imprescindible conocer las causas del precio disparatado del suelo y la opinión de los expertos, para lo cual se anunció ayer la convocatoria de una convención en la que la sociedad civil asuma el protagonismo que le corresponde. Además, entre los proyectos presentados por Juan Costa, coordinador del programa electoral de los populares, tienen particular interés las propuestas de carácter fiscal, puesto que una reducción en las tarifas del IRPF y en las retenciones que sufren los asalariados en su nómina mensual podría reducir notoriamente la dificultad de muchas familias para hacer frente a hipotecas o alquileres.
Es muy significativa la denuncia formulada por la oposición acerca de los impuestos que pagan quienes acuden al mercado hipotecario. Mientras el Ejecutivo se jacta de utilizar el superávit en las cuentas públicas para otorgar nuevas prestaciones, resulta que una parte importante de tales beneficios proviene de los tributos que pagan los mismos beneficiarios. He aquí un singular círculo vicioso, que al final deriva en algo tan elemental como que los ciudadanos son los que pagan la cuenta de las dádivas que Rodríguez Zapatero no se cansa de prodigar. Cada uno sabe mejor que nadie qué debe hacer con su propio dinero. En último término, si hay una rebaja sustancial de impuestos, los particulares podrán disponer como prefieran de la parte de su renta que ahora les detrae la Hacienda Pública. Habrá que estar atentos también a las propuestas del PP sobre la política de alquileres como opción para quienes lo deseen, así como al anuncio de sus nuevos planteamientos enfocados hacia los jóvenes, que son quienes más sufren la carestía como impedimento para desarrollar sus proyectos personales. En fin, mientras el Gobierno vende humo, la oposición se apunta al estudio riguroso y a la oferta de medidas eficaces y realistas.
domingo, septiembre 23, 2007
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