martes 25 de septiembre de 2007
Terroristas sin fecha de caducidad
EL PP ha presentado en el Congreso una propuesta de reforma del Código Penal que debería ser aceptada sin polémica por el PSOE. Los populares proponen que los delitos de terrorismo no prescriban nunca, lo que permitiría su persecución indefinida, sin que los terroristas puedan aprovechar el paso del tiempo para asegurarse su impunidad. La reforma tiene una gran importancia jurídica y política. La imprescriptibilidad sólo debe ser una excepción a la regla general -la acción penal debe ejercerse en un plazo de tiempo-, y ha de aplicarse a los delitos más odiosos. Alemania, por ejemplo, la establece para el genocidio y el asesinato. Por eso hay que ser prudente en la regulación de la imprescriptibilidad de los delitos, porque la posibilidad de no poner límites temporales a la persecución judicial de los crímenes debe conjugarse con el deber del Estado de actuar diligentemente contra los sospechosos y el derecho del presunto autor a defenderse con pruebas que, después de muchos años, pueden haber desaparecido.
El Código Penal vigente, aprobado en 1985, dispone que los delitos de genocidio, lesa humanidad y contra la población civil en conflictos armados no prescribirán en ningún caso. La misma regulación se contiene en el Estatuto de la Corte Penal Internacional, creada en 1988 por Naciones Unidas. Sería coherente dar al terrorismo el mismo tratamiento, equiparándolo con las agresiones más graves a la comunidad internacional. Cabe recordar que en octubre de 2002, el juez Baltasar Garzón dictó un auto en el que ordenaba investigar a ETA y a su entramado por crímenes contra la humanidad. Garzón imputaba a los terroristas y a sus terminales de Batasuna la ejecución de un plan de «limpieza étnica», que provocó el «éxodo de una parte sustancial de la población del País Vasco».
Además, el carácter organizado de la delincuencia terrorista facilita a sus criminales la fuga y la ocultación para obstruir la acción de la Justicia, hasta llegar a la más absoluta impunidad, Con la imprescriptibilidad del terrorismo, los etarras perderían esta ventaja -y, con ellos, quienes quisieran utilizarla en una mesa de negociación- y serían prófugos permanentes en cualquier punto del planeta. El Estado se vería reforzado porque ya no dejaría indefenso su poder punitivo ante la capacidad de encubrimiento de la organización terrorista. Incluso sería deseable que esta reforma se viera complementada con la implantación del juicio en ausencia, con el que sería posible juzgar y condenar a un terrorista aunque estuviera fugado. Es un modelo procesal aceptado en la mayoría de los países europeos y su constitucionalidad estaría garantizada con la posibilidad del condenado en ausencia de interponer un recurso de revisión contra la sentencia.
Lo importante de la propuesta del PP, desde el punto de vista político, es que demuestra que el Estado de Derecho tiene muchos recursos aún sin aplicar para derrotar al terrorismo.
martes, septiembre 25, 2007
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