lunes 24 de septiembre de 2007
Me impidieron dar el pecho a mi hijo en el Museo del Prado’
ADN.es
UNA MADRE DENUNCIA QUE LOS RESPONSABLES DE LA PINACOTECA LA INVITARON A ABANDONAR UNA SALA PORQUE DAR EL PECHO PODÍA “MOLESTAR A LOS DEMÁS VISITANTES” EL pasado 7 de agosto, Cindy Piccard paseaba por el Museo del Prado con su hijo de cinco meses cuando el bebé sintió hambre y rompió a llorar. Allí mismo, en la sala 16B, frente al cuadro de La maja desnuda, Cindy dio el pecho a su hijo hasta que un vigilante del museo se dirigió a ella "en un tono desagradable" y le dijo que aquello "no se podía hacer allí". "Me dijo que tenía que ir al baño o a la cafetería si quería dar de mamar a mi hijo -explica Cindy-. Yo le pregunté si aquello estaba recogido en alguna norma del museo y me dijo que sí, que no estaba autorizado". Confundida e indignada, Cindy acudió a la conserjería del museo para poner una reclamación y varios funcionarios le dieron la razón. Sin embargo, algunos días después, Cindy recibió una llamada telefónica de la dirección del Prado en la que le comunicaban que el vigilante había hecho lo correcto y que efectivamente no estaba permitido dar el pecho dentro de las salas porque "podía molestar a los demás visitantes". UN BEBÉ NO PUEDE ESPERAR NO existe ninguna ley ni ninguna norma que impida a las madres ejercer su derecho a alimentar a sus hijos. La actitud de Cindy pasó de la incredulidad a la indignación al comprobar cómo el Museo se reafirmaba en su posición y justificaba el trato que le había dado el vigilante. En una carta remitida varios días después, el Museo se limitaba a darse por enterado de su queja y a comunicarle que se abriría una sala de lactancia tras las obras de ampliación. "Cuando un bebé tiene hambre -dice Cindy- tienes que darle de comer, y no puede esperar. No noté que nadie, salvo el vigilante, se sintiera incómodo con la situación. Si se trata de no molestar, habría sido mucho peor recorrer el museo con el niño llorando". "NO HAY UNA INSTRUCCIÓN AL RESPECTO" DESDE el Museo del Prado aseguran desconocer quién pudo hacer la llamada en la que se comunicó a Cindy que la lactancia materna "podía molestar". Respecto a este tema, explican, "no existe una instrucción concreta sobre lo que se debe hacer", así que es posible que "el vigilante decidiera hacer la recomendación a título personal". Los responsables del museo insisten en destacar que las obras de ampliación del Prado prevén la creación de una sala de lactancia. Una vez habilitada, se permitirá la lactancia en el museo pero se invitará a las madres a acudir a las zonas especialmente acondicionadas, siempre "por su propia comodidad". LACTANCIA EN LA CATEDRAL CINDY nació en Francia y lleva cuatro años viviendo en España. La joven, de 28 años, conoció al padre de su hijo haciendo el Camino de Santiago y ambos gustan de aprovechar su tiempo libre para visitar museos. Durante sus paseos, ella suele darle el pecho al niño "en los sitios donde lo pide". El pequeño Tristán ha tomado el pecho en la calle, en el interior del Palacio Real o en el Museo Reina Sofía, sin que hasta ahora haya supuesto un problema. "Hace unas semanas - asegura Cindy - le di de mamar en la catedral de Estrasburgo, en primera fila, y nadie nos llamó la atención". PRECEDENTES EL caso de Cindy no es el único de este tipo que se produce en los últimos tiempos. El pasado mes de junio, un vigilante expulsaba a una madre de un centro comercial en Málaga y comparaba la lactancia materna con "mear en público". En diciembre de 2006, una mujer fue expulsada de un restaurante de Barcelona cuando intentaba dar de mamar a su bebé y terminó dando de comer a su hijo en una parada de autobús. "Se trata de un problema de sensibilización - explica Eulalia Torras, secretaria de la Federación Española de Asociaciones pro-Lactancia Materna (FEDALMA). Torras considera que la actitud del museo del Prado en este caso "podría ser susceptible de demanda administrativa" y que "vulnera los derechos humanos básicos del individuo". Además, recuerda, "no se puede negar el derecho de un niño a ser amamantado allá donde lo necesite". "No se puede negar el derecho de un niño a ser amamantado allá donde lo necesite" A Carlos González, pediatra y presidente de la Asociación Catalana Pro Lactancia Materna, el asunto le parece "pasmoso", "y más viniendo de una institución pública como es el Museo del Prado". "Todo el mundo comprende que un adolescente puede esperar tres horas para comerse un bocadillo -explica-, pero un bebé no puede esperar". En cuanto a la propuesta de construir una "sala de lactancia" en las dependencias del museo, los expertos recuerdan que este tipo de instalaciones son de carácter voluntario, es decir, "para las mujeres que no quieran dar el pecho en público porque sientan pudor o por cualquier otra razón". "Pero ello no implica -sostiene González- que esté prohibido dar el pecho fuera de esa sala". LEGISLACIÓN DADO que no hay ninguna ley que prohíba este tipo de incidentes con las madres, en el caso de España se produce una especie de "ambigüedad legal". En otros países, como el Reino Unido o EE.UU., las autoridades han tomado medidas para evitar estas situaciones y se pena con fuertes multas a los establecimientos o instituciones que impiden la lactancia. "La ley ha tenido que dejar claro que no supone ningún escándalo -dice Carlos González- y establece que la madre puede dar el pecho a su hijo en cualquier lugar donde ambos puedan entrar". De momento, las federaciones de madres lactantes españolas no han propuesto ninguna iniciativa legislativa sobre la materia, aunque Eulalia Torras considera que, de seguir las cosas así, "no estaría de más". CARTA DE UN BEBÉ AL MUSEO DEL PRADO "SOY Tristán, un bebé de casi siete meses que cuando fui a visitar el Museo del Prado apenas llegaba a los seis". Así comienza la carta redactada por los padres de Tristán a manera de contestación al museo. En la carta, escrita en primera persona, el bebé se pregunta por qué su mamá no está autorizada a darle de comer cuando tiene hambre y se queja de que a ella no le dejen sacar un pecho cuando la maja desnuda "tiene las dos al aire". A Óscar, el padre del crío, le parece de lo más llamativo que el incidente se produjera en la sala que alberga el famoso cuadro de Goya. "Todo forma parte de una falsa moral -dice Óscar-. No consigo entender el afán por esconder el pecho de una mujer". El pediatra Carlos González abunda en el mismo sentido y le parece inaudito que esto suceda "precisamente en el Museo del Prado, un lugar donde cualquiera que entre sabe que va a ver cientos de tetas". En definitiva, para Eulalia Torras, el episodio evidencia la hipocresía de cierto sector de la sociedad. "Las mujeres pueden enseñar las tetas en el cine, en las revistas y en la playa, -concluye- pero si una mujer da de mamar a su hijo se considera que está haciendo algo obsceno".
domingo, septiembre 23, 2007
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