martes, septiembre 25, 2007

Los soldados españoles mueren en guerras que ZP oculta

Los soldados españoles mueren en guerras que Zapatero oculta
Elsemanaldigital.com

25 de septiembre de 2007. Germán Pérez Burgos, natural de Badajoz y casado, y Stanley Mera Vera, nacido en Ecuador y soltero, murieron ayer lunes en Shewan, Afganistán. No fue un accidente: una mina anticarro estalló al paso de un vehículo blindado del Ejército de Tierra español, y los fallecidos, soldados de la Brigada Paracaidista y miembros del contingente internacional en el país asiático, se unen a una ya larga lista de caídos en acto de servicio. Para ser precisos, y aunque el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero rehuya los hechos, murieron en acción de guerra.Desde 2001 hay una guerra en Afganistán entre los talibanes que hasta ese año gobernaron el país, con sus socios y adheridos, y la coalición internacional liderada por Estados Unidos en la que España participa. España está presente, a través de los hombres y mujeres de sus Fuerzas Armadas. Es desde el principio un escenario de combate cargado de riesgos, en el que nuestro país participa porque su posición en el concierto de las naciones y en la comunidad internacional así lo exige.El ministro de Defensa, José Antonio Alonso, ha dedicado en esta ocasión más tiempo a explicar que el vehículo atacado tenía inhibidores –a diferencia de otros BMR que entraron en combate desprotegidos en Afganistán y en Líbano, con motivo de anteriores muertes- que a reconocer que España tiene desplegados a sus militares en distintas zonas de batalla y que lo sucedido en Shewan es el precio que pagamos por ser un país democrático y avanzado de la Europa occidental. En cualquier caso, frente a una mina de contacto de poco podían servir los inhibidores, ya que lo que falló fue el blindaje de unos vehículos que ya han sido criticados técnicamente por sus usuarios.Ochenta y cinco soldados españoles han muerto en Afganistán desde el inicio de nuestra presencia en aquel país. También en Líbano han muerto españoles en combate, tras ser desplegados por el Gobierno de Zapatero. En la legislatura que termina ha habido más militares españoles desplegados en zonas de riesgo que nunca, y ha habido más bajas que nunca. El despliegue de tropas en Irak, en la segunda legislatura de José María Aznar, fue mucho menor y costó mucho menos sufrimiento, y sin embargo fue empleado demagógicamente por el PSOE, entonces en la oposición. Hoy las cosas han cambiado.El líder de la oposición, Mariano Rajoy, ha pedido para los caídos un funeral de Estado y el reconocimiento de su muerte en acto de guerra. El Partido Popular ha exigido al Gobierno que cumpla su palabra, con la que empezó la legislatura, de llevar estas cuestiones al Parlamento y de explicarlas allí; pero la oposición ha hecho un ejercicio de responsabilidad y patriotismo al no llevar la cuestión al terreno electoral. Zapatero debe explicar públicamente lo evidente: que España tiene obligaciones que para ser satisfechas requieren participar en guerras lejanas e intereses que implican el uso de la fuerza militar. El PP, a diferencia del PSOE en 2004, no va a sacar partido de esas realidades, pero hará bien en pedir los máximos honores para los hombres y mujeres que, gobierne quien gobierne, arriesgan y sacrifican su vida por toda la libertad de todos.

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