martes 25 de septiembre de 2007
Astrobiología
POR EDURNE URIARTE
El determinismo biológico se ha puesto de moda. Perseguimos durante siglos la autonomía individual y la libertad de decidir y hemos acabado descubriendo que se trataba de una quimera. Que estamos presos de nuestros genes, de nuestras hormonas y de todo tipo de poderosos señores biológicos que dominan comportamientos y decisiones desde lo más profundo de las entrañas.
En lugar de rebelarse contra los recién descubiertos dictadores, la gente los invoca entusiasmada en busca de respuestas a la incertidumbre, como si la biología fuera una nueva astrología. Lo que los astros te contaban antes sobre tu vida, ahora te lo revelan los genes, las hormonas y los circuitos neuronales. Son el nuevo psiquiatra casero de cabecera, la respuesta a nuestra angustia vital. A tal fin, los libros de divulgación astrobiológica incluyen test para que te conozcas, para que descubras todo lo que genes y hormonas han dispuesto de tu vida.
Así es como Judy Garland averiguó que el verdadero culpable de su alcoholismo es un gen. O unos investigadores muy serios concluyeron que las chicas prefieren el rosa y los chicos el azul. Y otros no menos serios descubrieron que ser de izquierdas o de derechas es algo que depende de nuestro córtex cingulado anterior y de su regulación de la flexibilidad ante los conflictos. Por eso Bush no cambió de opinión ante la guerra de Irak y Kerry sí lo hizo, han explicado. No por los astros o la fecha de sus nacimientos sino por el córtex. Si alguien ha cambiado de bando ideológico, que se lo haga mirar. Debió de ser por un golpe en la cabeza y no por la llegada de marte a su signo.
martes, septiembre 25, 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario