lunes 24 de septiembre de 2007
CARLOS LUIS RODRÍGUEZ
a bordo
Imperio Argentina
Es una versión política de Ana Belén. Ana Belén canta, baila, hace una película, actúa en el teatro, está en alguna reivindicación, o simplemente entorna las ojos, pérfida. Su presencia se dosifica para que no empalague. Sabe medir sus ausencias para crear una expectación en el público. No hay en su carrera ni éxitos estruendosos ni estrepitosos fracasos, sino un mantenimiento que le permite ser un icono.
Ella no canta, ni baila, ni sale como sale la otra en la Pasión turca, o al menos no hace nada de eso en público, pero es un monumento a la supervivencia. María Xosé Porteiro se nos va a hacer las Américas por encargo de Touriño, embajadora pionera de una delegación de la Xunta que está a medio camino entre la Embajada tradicional de los catalanes, y la Casa regional preferida por Manuel Fraga para lo suyo.
Está muy de moda eso de otorgar cartas diplomáticas a los enemigos para que se entretengan, se aburran o disfruten en la lejanía. Vázquez oficia en el Vaticano, y a Cortizo lo meten en Paraguay, al estar ocupada la legación de las islas Fidji. Con tales precedentes, alguien podría pensar que a la amiga Porteiro se la castiga con otro ostracismo por algún pecado desconocido.
No hay tal cosa. La Delegación bonaerense es un casilla más en el juego de la oca de una resistente. Concejala, diputada aquí y allá, posible alcaldesa, musa del poder, y ahora delegada en un lugar clave para sementar servicios y atenciones, y cosechar cuando toque un voto cada vez más importante. Los de antes lo hicieron mediante las Casas regionales, y los de María Xosé Porteiro prefieren oficializar más la cosa.
Mala noticia para quienes se habían profesionalizado en la compra-venta de sufragios en las Indias. También para las compañías aéreas que se lucraban con expediciones incensantes de regidores en época electoral. Al menos los del PSdeG no necesitarán molestarse, ni acudir a los marchantes de papeletas, que sólo podrán encontrar choyo en populares y nacionalistas.
En la comunicación del nombramiento, se nos habla de la amplia experiencia de la amiga Porteiro, en una esfuerzo hagiográfico innecesario. Pasado un tiempo de recogimiento, Ana Belén reaparece en algo para saciar el mono de sus admiradores; lo mismo pasa con María Xosé, a la que ya echábamos de menos en los escenarios de la alta política. Sin ella faltaba algo. Con ella ubicada, respiran un poco más tranquilos los ocupantes y ocupantas de cargos, siempre al acecho del compañero o compañera que espera emboscado su caída. O sea, que no será conselleira ni ministra, por ahora.
No llores por ella, Galicia, porque el alma de la embajadora seguirá estando contigo, que esta etapa es sólo una más en el largo peregrinaje que la Porteiro comenzó cuando los grandes dinosaurios de la autonomía poblaban la tierra. Si los políticos fuesen como los caballos y se pudiese apostar por ellos, uno invertiría todo en María Xosé y se quedaría tranquilo esperando el resultado de la carrera. No ganará, pero siempre estará bien colocada en la clasificación, y no faltará en ningún gran derbi.
A la espera de que un día de estos desvele los secretos de su eterna juventud, hay que aventurar uno: la amiga Porteiro practica el arte de estar sin significarse, de forma que sus rivales no estén alerta. Elude las polémicas y obtiene victorias consistentes en retirarse a tiempo de zonas conflictivas, como la política viguesa, para buscar aires nuevos que ahora encuentra en ultramar. Nace una nueva Imperio Argentina.
domingo, septiembre 23, 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario