martes 25 de septiembre de 2007
José Tomás y nosotros
POR ANTONIO GARCÍA BARBEITO
Dicen los buenos aficionados taurinos que José Tomás, para no estar en tanta desventaja en la cara de los toros, tendría que torear en la enfermería, con el hule como capote, los médicos como cuadrilla y un mozo de espada que tuviera a mano un juego de bisturíes. El maestro cita con la femoral planchada, y entrega los muslos como si le esperara un envite de amores. Dice José Roel da Silva, El Cangui, mi compañero de viaje en esta tribu de palabras, que es superior a Manolete: «Se enfrenta a toros más grandes, domina los mismos terrenos y, además, es más largo que el de Córdoba». Aunque El Cangui, que lleva por la sangre el veneno de un incumplido sueño torero, sentencia: «Manolete sólo le gana en una cosa, en que lo mató un toro y es leyenda, y José Tomás está vivo, a Dios gracias, y, salvo los versos de Sabina, que son enormes, sólo tiene crónicas».
Tomás convoca en los tendidos, por igual, el ole y el grito, porque con él en el ruedo, el arte se sufre, más que se disfruta, duele, más que alegra; el arte se viste de preludio de tragedia, y menos mal que sólo es preludio.
La mayoría va a verlo porque sabe que ese toreo es único, pero algunos sólo van a ver si tienen la «suerte» de verlo ensartado mortalmente en un asta y poder contarlo luego, porque un testimonio de sangre mortal vende mucho en las tertulias. Da miedo. El Cangui estaba conmigo en Las Ventas una tarde isidril en que citó a un bicho del Puerto de San Lorenzo, y el toro se arrancó cuasi desde los comederos de la ganadería, le plantó la muleta y no se inmutó, y así le dio seis naturales y en cada pase el paréntesis de las astas del morlaco le medía el perímetro torácico.
A mí me dan miedo los toros, Cangui, y, también, algunas medidas valientes del Gobierno, que son toros en punta. Esa promesa de tantos euros por parto o para alquiler de pisos es un toro que puede empitonar a cualquiera, si no hoy, mañana.
-Sí. Lo que pasa es que frente a los toros de Tomás, está él; y frente al toro en punta de las medidas económicas, nosotros. Y como ese toro cornee, que sepas que no le cornea al Gobierno, nos cornea a nosotros... en la femoral de la cartera...
gbarbeito@telefonica.net
martes, septiembre 25, 2007
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