jueves 19 de julio de 2007
XAVIER NAVAZA
corresponsal en galicia
Una cita con el descreído Maragall
El ex presidente de la Generalitat, más resabiado que nunca, se habrá llevado una sorpresa mayúscula al reunirse anoche con el vicepresidente de la Xunta de Galicia a un tiro de piedra del Mediterráneo. Sucedió en Gandía. Allí, Pasqual Maragall, que de un tiempo a esta parte parece vivir a la vuelta de todo, descreído y cada vez más distanciado de los pasillos del poder que un tiempo le arroparon, se ha encontrado con una persona que cada día encuentra un nuevo motivo para seguir apurando la vida y la acción política como quien ve amanecer por primera vez.
"El nacionalismo", le dijo Anxo Quintana, "es la única respuesta rebelde e inteligente a los desafíos de Galicia en el siglo XXI". Frases así, para un pesimista biológico como el senyor Pasqual, envejecido a destiempo, deben de sonar como una insolencia casi insoportable.
Humillado y ofendido por los suyos -empezando por José Luis Rodríguez Zapatero y siguiendo con el actual inquilino del Palau de Sant Jaume, José Montilla- Maragall se sitúa hoy en las antípodas del joven Quin. Mientras éste conserva la mirada de quien tiene ante sí un largo camino por recorrer, territorio virgen en el horizonte, el escepticismo ha acabado por hacer mella en el espíritu de quien contra todo pronóstico consiguió derrotar a Jordi Pujol y al pujolismo de su delfín Artur Mas, que a veces parecían eternos y hasta daban la impresión de que formaban parte del inmutable paisaje político de Catalunya.
No hace mucho, en Roma, Maragall se extendió con generosidad en sus críticas hacia el proceso que desembocó en la reforma del Estatuto de Catalunya y que, a la postre, fue la causa de su marcha de la primera línea de la política en aquel fraternal país: "Visto con la perspectiva actual", dijo, "hoy me pregunto si valió la pena tanto esfuerzo". Él cree que no: "Tal vez hubiera sido mejor concentrarse en la reforma de la Constitución", antes que abordar la extenuante reforma estatutaria que sembró de quiebros el laberinto español.
Fue él quien lideró realmente el proceso de la reforma y, a pesar de eso, en el último tramo de la carrera, fue apartado de la escena mediante aquella sonada reunión -nocturna y semisecreta- que Zapatero y Mas realizaron en el tresillo de La Moncloa y a espaldas de tododiós. Pocas veces un líder político fue desairado de tal manera en España desde el inicio de la Transición... si descontamos las trampas que los chicos de la UCD se hacían entre sí para acabar reunidos en un cruce de conspiraciones que acabaron por indicarle la puerta a Adolfo Suárez. Y aquella maniobra le dolió tanto a Maragall que no le quedó más remedio que tirar la toalla y abandonar el ruidoso ring de Barcelona.
Aquí, en Compostela, no fue posible la reforma, pero aún nadie ha perdido la esperanza, tal y como le ha sucedido al ex presidente de la Generalitat: "Pasarán años", asegura, "antes de que se resuelvan los recursos que pesan sobre el nou Estatut". Y añade: "Probablemente hubiera sido imposible la reforma de la Constitución, pero la reforma del Estatu+to de Catalunya también ha resultado imposible... porque su vigencia es sólo provisional". O sea, que se teme lo peor. Quintana debería huir de semejante dosis de pesimismo, pero debería aprovechar la experiencia del senyor Pasqual para evitar en Galicia la comisión de los mismos errores que sembraron la escena política de Catalunya.
COMPROMISO CERRADO
El 8 por ciento de Solbes
Emilio Pérez Touriño se reúne el viernes con el vicepresidente económico del Gobierno central, Pedro Solbes, para hablar del porcentaje que le corresponde a Galicia en los presupuestos del Estado para 2008. Touriño ya tiene la respuesta en sus manos: será el ocho por ciento, tal y como Solbes le adelantó hace unos meses cuando ambos discutieron levemente porque el presidente de la Xunta quería que ese porcentaje se incluyese de un modo definitivo y permanente en la reforma estatutaria. .
LA PASTA, AL DENTE
El zoco que vino con el 27-M
Tal vez sea injusta, pero cunde la sensación de que muchos de los nuevos ediles formados al amparo de la alianza establecida entre el PSdeG y el BNG para apartar al PPdeG de cuantas más posiciones de poder, mejor, se mueven exclusivamente por ambiciones personales. Poderoso caballero es don Dinero. Allí donde se arregla el reparto de responsabilidades y de salarios, no hay dificultades de mayor enjundia o se establecen canales para su solución. El problema no es único de nuestra tierra. El zoco que se ha organizado sobre el laberinto español, a raíz de las últimas elecciones municipales, ha desatado malicias y opiniones de vitriolo en la ciudadanía. Hay excepciones, numerosas, pero cuando se pone en escena el guión de la pasta como único y central argumento del acuerdo, la gente acostumbra a no dejar títere con cabeza. Y la credibilidad de nuestra clase política se resiente. Aquí no hay ni boinas ni birretes, lo único que priva es la pasta al dente .
jueves, julio 19, 2007
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