viernes 20 de julio de 20007
La patera de Saramago
Vasco Lourinho (Portugal)
Q UE sí… Saramago es, como mínimo, un borde. Ni más ni menos. Un borde y algo más. Podria entrar en el túnel del tiempo y recordar los tiempos en que el borde Saramago se dedicaba a sanear periodistas poco o nada afines al Partido Comunista e ipso facto los echaba a la puta calle. En esos tiempos de la Revolución de Abril - los claveles rojos, ¿aún recuerdan? - Saramago decia eso de que “quieran o no la bandera portuguesa tendrá en una esquinita una estrella de cinco puntas”. No está mal… Los tiempos cambian una barbaridad y ahora Saramago viene y dice que Portugal debe ser la decimonovena autonomia de España, de Iberia, dice él para no herir susceptibilidades. Y digo decimonovena pués el Estado Central es la decimoctova. Pero volvamos a Saramago, el borde. En su exílio voluntario en la deliciosa isla de Lanzarote, en una soledad compartida, Saramago se considera por encima del bien y del mal. En eso nadie le puede crtiticar. Cuando uno llega a determinada edad, lo mejor es decir publicamente todo lo que siente y lleva en el alma, aunque Saramago diga que no tiene alma. Ya le queda tan poco tiempo que lo mejor es ir diciendo todo lo que piensa. Digamos, sin embargo, que Saramago no quiere a España. La verdad es que Saramago tiene un único amor, su Pilar, una rojilla de Canal Sur que se enamoró del escritor y que aún hoy es su compañia y su motor de la vida. Saramago, que no seria nada en la vida sin su Pilar – y eso es muy de aplaudir en los tiempos que corren donde las separaciones y divorcios son el plato del dia –, Saramago, decia, está convencido de que quieran o no algún día se hará realidad el viejo sueño de la izquierda peninsular, el ideal masónico y de todos los que nunca entendieron la realidad de cohabitación histórica de España y Portugal en una compleja y a veces difícil relación politica y geográfica, Por supuesto que allá por mi pueblo, que está muy cerca de la raya, de la frontera del corcho, aún se dice y siempre se dijo eso de que “de España ni buenos vientos ni buenos casamientos”. Parte de razón no les falta y hablo por experiência. Pero, al otro lado de la frontera tampoco se quedan cortos, El ínclito Luís del Olmo dijo un dia - le escuché sin salir de mi asombro - que los españoles debían abandonar sus raices xenófobas y racistas “…Hemos de acostumbrarnos a convivir con otras razas y a sentarnos a la misma mesa com gitanos, negros, moros y portugueses…” Gabilondo, tan democrata el, dijo un dia, parafraseando a no se quién . “Pobres extremeños… tan lejos de Dios y tan cerca de Portugal” . Pero hay más… En una programa de TVE, de música juvenil, el chico presentador arengaba a sus huestes musicales agitando una carta en la mano: “Para que luego digan que no somos cultos y que éste no es un programa cultural. Tenemos aquí una carta que recibimos de un espectador en una lengua muerta, en português”. Claro que todo arranca de doña Bárbara de Braganza, reina consorte de España, de quién el cronista de la Corte decía que era “fea, pobre, gorda y portuguesa,,,” Chúpate esa … Claro que después apareció Saramago y dijo que había que pedir al personal que “no se preocupen tanto con Felipe II, que está muerto y sepultado, ni con el Portugal del siglo XVI que ya no puede hacernos nada ni por nosotros, ni contra nosostros, ni siquiera por él”. Despues por debajo del Puente “25 de Abril” ya pasó mucha agua. Agua portuguesa pero también agua española. Y Saramago escribió Jangada de Piedra, siempre su eterna obsesión con la Iberia, con la Hispania, con la España o con la madre que le parió, con lo que sea, desde que tenga como limites los Pirineos. Menos mal que a Saramago nunca le dio por considerar que las Canarias deben estar incluidas en el mapa que Hassan II tenia en su despacho señalando los limites de sus domínios magrebíes que pasaban por Córdoba, Granada y Sevilla. Menos mal… pero eso ya es harina de otro costal… no vaya a ser que, por dar ideas, por dar pistas, Saramago tenga que escapar com su Pilar del Río en una patera para la jangada de piedra. Saramago, que sólo en los últimos años de su dilatada vida descubrió que el camarada Fidel era un rojo, más que rojo, era y es un dictador y un tirano, Saramago, que se multiplica en declaraciones ateístas como si eso fuera lo más importante de su obra y de su vida, Saramago que escribe con una muy peculiar sintáxis que no le gusta nada a la encantadora y cultisima Agustina Bessa Luís, Saramago que acusa a Cavaco Silva de ser un inculto y un analfabeto, que ataca a la mujer de Soares por haberse convertido al catolicismo, Saramago, también se considera un elemento de aproximación cultural entre los dos países ibéricos. Y esto, que no le otorga patente de pariente próximo de Dios, indiscutiblemente es verdad. Sin embargo, una tarde tranquila, en Yuste, estuve hablando largo y tendido con Saramago. Fue el año anterior al Premio Nobel. En privado, Saramago no es tan borde. Alguna vez llegué incluso a decir que era humano cuando le vi emocionarse al referirse a su Pilar del Río, en la Universidad de Sevilla, en la ceremonia de investidura como doctor honoris causa. En privado no es tan borde, ni mucho menos. En el fondo, cuando se habla de Portugal y España en los modestos límites geograficos, le pasa lo mismo que al pintor português Pinto Coelho. Después de tantos años en España, hay que pensar en esa alternativa, la politica unionista o lo que sea pues para eso estamos en Europa, no hay fronteras y las leyes las hacen en Bruselas, que hay que echarle huevos al asunto. A lo mejor esto les ocurre por no repirar el sentido europeista que obligó a portugueses y españoles a suprimir fronteras y pasaportes, con lo que les gustaba a los guardiñas retener al personal en los puestos de frontera y mirar y remirar el pasaporte mientras el ciudadano esperaba agobiado bajo el tórrido sol de Agosto. A este lado de la la raya, nadie creia que alguna vez se pudiera pasar la frontera sin levantar el pie del acelerador. Pero, nadie podia pensar tampoco que en un reciente sondeo – cuando me hablan de sondeos saco la pistola – al veinticinco por ciento de los portugueses no les disgustaba la union ibérica. Incluso el heredero del trono português, don Duarte de Braganza dijo que don Juan Carlos era el español que más queria a Portugal. Y la verdad es que cada vez hay más estudiantes portugueses en las universidades españolas. Cada vez hay mas médicos españoles ejerciendo en Portugal. Cada vez hay mas productos españoles en Portugal y España es la referencia obligatoria siempre que en Portugal hacen comparaciones. Y eso que todas las comparaciones son odiosas. Así, cuando Saramago habla de Portugal como otra autonomia de España, de la misma manera que el pintor Pinto Coelho decía lo mismo pero en fino, debemos estar preparados para todo. Las sociedades cambian. Aquello que hoy es malo mañana es bueno. Es todo una cuestión de interpretación cultural con una buena dosis de marketing politico.
jueves, julio 19, 2007
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