viernes 20 de julio de 2007
Perico, el de los 10 millones
Miguel Martínez
¿ QUE no te lo crees? ¿Qué te apuestas? Estas dos frases interrogativas se utilizan habitualmente para persuadir a nuestro interlocutor de que tenemos tanta razón, y de que nuestras aseveraciones son tan ciertas, que no nos importa apostar. Si la suma que apostamos es de diez millones de euros, una de dos, o bien creemos estar apostando sobre seguro, y nos da igual jugarnos ocho que ochenta, o bien -en el caso de que existiera la más remota probabilidad de perder la apuesta- es que somos lo que se dice tontos del culo. Porque estamos hablando de diez millones de euros, o, lo que es lo mismo, de mil seiscientos sesenta y tres millones ochocientas sesenta mil pesetas. Casi na. Y es que el Alcalde de Huelva y Presidente provincial del PP, don Pedro Rodríguez –Perico Rodri para los amigos-, mientras comparecía en rueda de prensa presentando la escuela de verano del Partido Popular, se apostó 10 millones de euros a que los tres puentes que han de conectar Huelva y Punta Umbría no estarán finalizados en 2010 tal y como se comprometió Chaves, Presidente de la Junta de Andalucía. Y dejando al margen el evidente hecho de que poca confianza en el futuro del partido debe tener el PP –y no es de extrañar si se empeñan en mantener a Acebes y a Zaplana- cuando a lo que enseñan en sus escuelas es a confiar en los juegos de azar, un servidor, que no conoce de nada al señor Alcalde, quiere creer que el calentón de boca del edil onubense responde a la primera de las hipótesis que dos párrafos más arriba les planteaba, es decir, que cree apostar sobre seguro y por tanto no corre riesgo de perder la apuesta. Pero imagínense, mis queridos reincidentes, que una mañana en la que el presidente de la Junta de Andalucía hojea la prensa, a la vez que se desayuna unas tostaditas con ajo y aceite, lee la noticia de la apuesta y toma al pie de la letra eso de “el que se pica ajos come” , y, con el regustillo de los ajos aún en el paladar, se pica con Perico Rodri y da las órdenes pertinentes a sus Consejeros para que se convierta en el objetivo prioritario de su legislatura el hecho de terminar los puentes de Madison, que diga de Huelva, dentro de los plazos convenidos. Y a un servidor, llegados a este punto, se le plantean una serie de dudas: ¿Dispondrá el señor Alcalde de líquido suficiente en su cuenta bancaria como para hacer frente a la apuesta en el caso que los puentes fueran entregados dentro del plazo establecido? Si efectivamente lo tuviera, podríamos constatar dos hechos, uno, que el mundo del revelado de fotos –sector en el que don Perico desarrolló sus actividades empresariales- no ha sucumbido ante la aparición de la fotografía digital, tal y como predecían los más agoreros, sino que ha sabido reconvertirse hábilmente y genera pingües beneficios, y dos, que nuestro hombre, o sea el Alcalde, es un tío ahorrativo, porque no se imagina uno lo que ha de costar reunir mil seiscientos millones largos de las antiguas pesetas. Es obvio que el dinero ha de salir de su propio bolsillo, que apostarse el dinero de los contribuyentes no sólo es más feo que un berberecho pisoteado y puesto a secar al sol, sino que sería un delito flagrante de malversación de fondos públicos, aunque es, en cualquier caso, vox populi en Huelva que el Ayuntamiento tiene más trampas que el templo de Indiana Jones, que los proveedores hacen cola ante la Delegación Municipal de Hacienda para cobrar sus facturas –cualquier día de estos veremos entre ellos al Cobrador del Frac-, que los intereses de demora le suben al Ayuntamiento como la espuma de cerveza barata y que para pagar las nóminas de los funcionarios se las ven y se las desean cada final mes. Otra de las dudas que acomete a quien les escribe es saber con quién se ha jugado tal cantidad, que, pese a que la noticia ha sido ampliamente recogida por diversos medios andaluces, en ninguno de ellos trasciende la identidad del contrincante en la apuesta. Habrá que estar atentos no sea que todo ello no constituya sino una burda maniobra para transferir diez millones de una cuenta a otra, bajo el epígrafe “deudas varias”, con la correspondiente deducción fiscal y el consiguiente menoscabo a la Hacienda Pública, aunque, si les soy sincero, un servidor desdeñaría de inmediato esta última posibilidad, que no en vano don Pedro Rodríguez se mantiene en el Ayuntamiento con mayoría absoluta tras cuatro legislaturas -que no es moco de pavo- y eso no se consigue cuando no se tienen las cuentas claras. Alguno de mis queridos reincidentes, un pelín malpensado, podría objetar que también en Marbella hubo quien se mantuvo las mismas legislaturas y sólo a base de populismo barato, pero eso, mi querido reincidente malpensado, sería pecar de cinismo y a estas alturas, después de 172 artículos en este periódico, ya conocen ustedes lo suficiente a quien les escribe como para saber que un servidor no es cínico ni irónico. ¿Verdad que no? Porque si resulta que en una reunión entre los suyos, un político, enervado por el fervor de las masas, suelta una apuesta al aire y sin destinatario conocido, lo más probable es que se trate de un farol. Claro que el que se tira faroles es un farolero, y un farolero es –no lo dice un servidor, sino el diccionario de la RAE- alguien “vano, ostentoso, amigo de llamar la atención y de hacer lo que no le toca”. En cualquier caso lo mejor para la gente de Huelva sería que el presidente Chaves se picase de verdad y tuviese a punto los puentes en el plazo prometido. Los onubenses, y los que nos gusta veranear en ese precioso rincón andaluz, estaríamos agradecidísimos, que no se imaginan la que se monta -y ruego me disculpen la redundancia y la cacofonía- a las horas punta en el puente de Punta. Seguramente don Perico sabrá salir airoso de la situación –como lo hace cada vez que le preguntan dónde están los policías de barrio que prometió- y no se vea obligado a desprenderse de esos diez millones. ¿Quién hace caso de las promesas –y una apuesta no es más que eso- de un político? Siempre podrá alegar que él hace lo que su compañera de partido -y Presidenta de la Comunidad de Madrid- doña Esperanza Aguirre, que prometió dimitir si no conseguía acabar con las listas de espera sanitarias en su Comunidad. Y ahí las tienen a las dos, a las listas y a la Espe.
jueves, julio 19, 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario