jueves, julio 19, 2007

Urbaneja, El todo vale menos que las partes

jueves 19 de julio de 2007
El todo vale menos que las partes Fernando González Urbaneja

El desenlace de la pugna para hacerse con el control de ABN Amro va a marcar un jalón en la historia de fusiones y adquisiciones de altos vuelos, con algunas lecciones y procedimientos que hasta ahora no se habían ensayado. Esta operación abre la puerta a otras semejantes, con grandes compañías, cuyo tamaño parecía ponerlas a salvo de compradores ambiciosos, como víctimas propiciatorias.
Se abrió el melón cuando accionistas del banco holandés se quejaron por el bajo precio de las acciones y reclamaron una gestión más activa de la entidad. La pretensión supuso una especie de carta de censura y despido para los gestores y una llamada a potenciales pretendientes. Así lo entendieron en Barclays, sobrados de gestión y con ganas de ir a más y a mayor velocidad de la que permite el crecimiento orgánico.
El acuerdo entre los directivos de Barclays y ABN Amro, en vez de espantar a los moscones, los atrajo; otros bancos europeos imaginaron que tenían el mismo derecho y oportunidad que los británicos a plantearse una operación tan ambiciosa. Más aun, detectaron que el grupo holandés, inteligentemente desmontado, puede alcanzar más valor que como un todo compacto.
De hecho, la operación concertada con Barclays incluye la venta, ya materializada, de la filial norteamericana de banco holandés, LaSalle, que concentra sus activos en Chicago y que en estos momentos ya está asignada a Bank of América, que va a reforzar su posición en uno de los grandes y prósperos estados del norte de la Unión.
Con esa pista, tres bancos europeos con proyectos de crecimiento, el Royal Bank os Scotland, Fortis y Banco Santander, han concertado una operación de compra y despiece de ABN que mejora sustancialmente el precio ofrecido por Barclays. Las partes valen más que el todo si se separan bien y encuentran compradores complementarios dispuestos a pagar fondo de comercio e intangibles.
Para Barclays la competencia es dura, si no sube el precio no materializa la operación, y si lo hace pone en riesgo su propio valor y puede levantar tensiones entre sus propios accionistas, que no quieren sacrificar rentabilidad por crecimiento.
La oferta del consorcio es mejor desde el punto de vista financiero: más precio y pagado en efectivo; y la capacidad de Barclays para subir su oferta no es suficiente como para llevarse al holandés al saco. Éstos son tiempos de compradores arrogantes, decididos a asumir riesgos y a crecer a base de grandes operaciones corporativas que exigen mucho dinero y más pasión y ambición.
Lo evidente es que la historia de ABN Amro ha llegado al final, lo acumulado servirá para engordar a uno o varios terceros que no se han conformado con lo que tienen. La lección es que el todo vale menos que las partes de ese mismo todo. Una conclusión simple, pero que abre muchas posibilidades, nuevas oportunidades y emociones fuertes por venir.
FGUrbaneja@wanadoo.es

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