jueves, julio 19, 2007

Primo Gonzalez, En Nueva York anticipan la fiesta

jueves 19 de julio de 2007
En Nueva York anticipan la fiesta Primo González

Algo deben saber los inversores de la Bolsa de Nueva York que los demás ignoramos. Este martes día 17 de julio, la mayor Bolsa del mundo ha roto la barrera de los 14.000 puntos y se ha situado en máximos históricos, con lo que acumula en lo que va de año una subida del orden del 12%. Es el mayor avance entre las principales Bolsas del mundo, ya que la Bolsa europea gana poco más del 10% y la de Japón en torno al 6%. La Bolsa de Estados Unidos se une así al grupo de mercados fuertemente positivos del año, encabezados por China y por Brasil, es decir, mercados hoy por hoy pertenecientes al grupo de economías emergentes. En el caso del Dow Jones, la ruptura del récord de los 14.000 puntos se produce apenas unos meses después de alcanzar y rebasar la cota de los 13.000 puntos, en abril pasado.
Hay bastante ruido en los mercados sobre la preocupante evolución del sector inmobiliario de Estados Unidos, pero los inversores no parecen tomar en consideración este riesgo. Tampoco el de la subida del precio del petróleo, que estos días ha roto sus máximos históricos en ausencia de conflictos, lo que significa que una situación de tensión geopolítica hará saltar las alarmas y conducir los precios del crudo hasta zonas inimaginables. Parece, sin embargo, que los focos de conflicto, en especial los relacionados con el riesgo nuclear (Corea del Norte, Irán) están en fase de apaciguamiento o de reconducción, sobre todo el de Corea del Norte. La subida del precio del crudo estos días, en pleno disfrute veraniego (que no coincide con la mayor presión de la demanda), está poniendo de relieve sobre todo el riesgo futuro que pueden vivir los grandes consumidores de energía, ante una aumento constante de la demanda que no va a encontrar respuesta suficiente en la oferta porque no hay en los países productores suficientes niveles de inversión como para acompasar la oferta de crudo a las crecientes necesidades.
A pesar de estas dos severas amenazas (crisis inmobiliaria y riesgos en el abastecimiento energético, con precios en máximos), los inversores de Nueva York han venido a decir que estamos en el mejor de los mundos. Los últimos indicadores de la economía norteamericana van en dirección moderadamente positiva y no son pocos los que creen que la Reserva Federal no tardará mucho en iniciar una bajada de tipos de interés que permita aliviar la incipiente crisis inmobiliaria, ya que el alto endeudamiento de las familias estadounidenses tiene en este escollo uno de sus principales problemas, lo que está frenando el crecimiento de la mayor economía del mundo.
Echando la vista atrás, la Bolsa de Nueva York, como termómetro de la economía de Estados Unidos, ha sido la más sensata entre todas las Bolsas mundiales, y que desde sus mínimos del reciente ciclo (año 2003), esta Bolsa apenas ha subido en torno al 90%, cuando la europea (zona euro) lo ha hecho en un 147%, la europea (global) en un 110%, la japonesa en un 140% y la española en un 177%, siempre desde sus mínimos del año 2003. había, por lo tanto, una cierta holgura para que la renta variable, el valor de las empresas de Estados Unidos en suma, se tomase un cierto respiro alcista que pudiera incluso homologarse con el de las Bolsas europeas.
Lo que hasta ahora estaba frenando ese acercamiento era la sensación de que la economía norteamericana estaba a punto de entrar en una recesión o al menos mantenerse en una fase de crecimiento muy bajo. Y eso es lo que parece que empieza a estar sometido a algunas dudas. El empujón de la Bolsa norteamericana de estos días tiene bastante que ver con los buenos resultados empresariales y con la existencia de una actividad corporativa (fusiones y adquisiciones) bastante intensa. Pero las dos cosas también suceden en Europa, que sin embargo, a pesar de la excelente trayectoria económica (crecimientos del PIB del 3% en la zona euro), no camina al mismo ritmo. Suele decirse que los movimientos bursátiles anticipan el curso de los acontecimientos económicos. La Bolsa norteamericana está desarrollando un empuje que, con los datos actuales, no se corresponde con la vitalidad de su economía. Es posible que los mercados estén anticipando un despegue que los analistas no comparten unánimemente.

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