jueves, julio 19, 2007

La nacion en el seminario

viernes 20 de julio de 2007
La nación en el seminario
Si Huntington puede defender que el norteamericano representativo es el blanco que habla inglés y es protestante ¿por qué no habríamos de incluir en el paradigma del español la condición de católico? Pero incluso en el caso de que esto pudiera aplicarse sin escándalo al «pueblo» ¿alguien podría imaginar que lo mismo se predicara de los intelectuales?
Ésta ha sido una de las cuestiones de fondo que se abordó en los debates sobre «los intelectuales católicos» que se está celebrando en el viejo seminario de Corbán, en Santander.
Una cosa que he podido advertir con agrado en mi paso fugaz por estos coloquios, montados un verano más por los Propagandistas en este inmenso caserón, en esta formidable fábrica de piedra organizada a lo largo de siglos en torno a dos magníficos claustros, ha sido la ausencia de angustia por la pérdida de la hegemonía política de los católicos en la sociedad y sí, en cambio, por no tener unas ideas suficientemente claras sobre lo que es y debe ser un intelectual católico. Como es lógico, en las potencias y en los debates saltaron las citas a Ratzinger. Se trata de un Papa que publica como intelectual en las colecciones de prestigio dedicadas al pensamiento y que entra en diálogo de «iguales» con havermas. Es éste un hecho que hace historia y, de forma especial, desde la perspectiva española en unos momentos en los que desde el Gobierno se está tratando de hacer con la población escolar una inmersión en el civismo laicista gracias a unos «astetes» secularizados.
Ratzinger y Cañizares son citas especialmente obligadas al hablar de «la» nación española y del papel de ésta en nuestra civilización: Vitoria, Suárez, Las Casas. Aquí en Santanader el moderador del coloquio lanza un desafío para quien desee contestarlo: ¿qué ha ocurrido desde que Menéndez Pelayo levantara acta sobre la heterodoxia española hasta estos momentos en los que los verdaderos heterosdoxos son los intelectuales católicos? Lo de «España no es si no es católica» no fue una exageración tan provocadora como la afirmación Azañista de «España ha dejado de ser católica» que ahora trata de actualizar José Luis Rodríguez Zapatero con su revolución cultural

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