miércoles, julio 18, 2007

Joan Pla, Me alegra infinitamente el retorno de Garcia

jueves 19 de julio de 2007
Me alegra infinitamente el retorno de García
Joan Pla
H ACE cuatro años, concretamente el 11 de julio de 2003, se publicaba aquí mi artículo acerca de José María García. Se titulaba “¿Qué ha sido de “Butanito”?” Me asomo a la tele y me encuentro a mi inolvidable compañerito Paseando y hablando con un periodista joven por el jardín de una mansión señorial que supongo que es el de su casa de veraneo. García nos cuenta que el cáncer ha cambiado la escala de valores de su vida y dice que, si antes luchó por conseguir la primicia informativa, hoy prefiere alcanzar la profundidad y la calidad de sus trabajos. Cuando le llamé aquí “Butanito”, algunos contertulios del foro me censuraron la frivolidad con que usaba en público el entrañable y divertido mote que le pusimos en “Pueblo” al compañero García. Yo mismo, en una de las últimas entrevistas que le hice en Mallorca, diez años después de nuestra convivencia en el diario madrileño que dirigía Emilio Romero, le llamé a seis columnas “Huracán García”. Después, cuando murieron su madre y la mía, cruzamos una carta y varias conversaciones telefónicas, en términos místicos, muy cordiales y llenos de catolicidad. Expuse mis pinturas en Asturias y el mismo día de la inauguración recibía la llamada telefónica de García que me introdujo en su programa radiofónico multitudinario y me ayudó, más que nadie, a vender mis cuadros. Él fue el primero en comprarme uno y me lo pagó a través del administrador de la COPE en Palma. También recuerdo que nos encontramos un día en un restaurante de lujo en Madrid, cuando se presentó a los medios en Madrid la Fundación Kovacs. Cuando escribí, hace cuatro años, preguntando por el paradero de Butanito, no sabía yo que tuviese un cáncer. Entonces yo tenía muy reciente la muerte de mi hijo Óscar y empezaba mi hermano Pepe a padecer los mismos síntomas que describía la otra tarde García en televisión: Apenas podía andar de su habitación al cuarto de baño. El linfoma resultó mortal. No sé si le llegará o no este escrito a mi buen amigo. Por si le llega, le pido disculpas por la frivolidad con que me expresé aquí hace cuatro años, cuando dije, textualmente: “José María García colgó las botas, se cortó la coleta, se tomó un siglo sabático o sabe Dios qué, pero lo cierto es que desapareció del mapa, dejó de piar por radio y, excepto los veinte o treinta nuevos ricos de su cuerda, nadie, entre los millones y millones de curritos que le escuchábamos cada noche, ha sabido por qué abandonó su trinchera, se arrugó como una pasa y sólo quedó para las fotos de la boda, tal vez “póstuma”, de Curro Romero. Me dijo Carmen Rigalt que andaba metido en un pleito con los de la última empresa en que estuvo metido y que, si lo ganaba, como al parecer estaba cantado, no iba a haber nadie que le tosiese por menos de varios miles de millones. Siempre me llevé muy bien con “el Butanito”, pero me pregunto si nos habrá perdonado, ahora que ya somos abuelos, el mote de "Butanito" que le pusimos en “Pueblo”. ¿Fue, acaso, Boby Deglané el que te puso el apodo? Fuese quien fuese, lo cierto es que, mientras don José María García Pérez se codea con la “jet set”, "Butanito" ya ha entrado en la Historia. En un libro que dirigí y edité con mi socio Arturo Pomar, un hermoso volumen de papel couché y muchas fotos, titulado "Quién es quién en el periodismo deportivo español" y que cobré en su día de las arcas públicas de la Secretaría de Estado para el Deporte, en la etapa de Javier Gómez Navarro y por encargo de mi paisano Miguel Vidal, que fue, sin duda, el más acérrimo adversario profesional del “Butanito”, acepté por buena una nota biográfica que redactó, acerca de García, la periodista Montse Jolis. En dicha nota se puede leer lo más esencial de su currículum profesional, es decir, lo que, en verdad, se han de comer los gusanos, que si empezó con Boby Deglané en Radio España cuando era un mozalbete, que si pasó al diario de Emilio Romero y se destacó siempre por su fantástica capacidad de trabajo y de investigación, que si su crónica desde la Plaza de las Tres Culturas, en los Juegos Olímpicos de México de 1968, es la más antológica e importante que se ha dado en los últimos cincuenta años, que si se incorporó después, con Manolo Martín Ferrand y bajo la bendición apostólica de Fontán en la Cadena SER, para lo de "Hora 25", que fue un programa sensacional y que batió todos los records de audiencia, que si le fichó, en 1982, la cadena Antena-3 y, por último, que si está considerado como un periodista "audaz y sagaz" y que su nombre aparece siempre ligado al de los personajes más influyentes de la política y de los poderes fácticos del país. Tal vez, se nos coló en aquel libro la frivolidad típica con que se redactan casi siempre los datos biográficos de una persona.” Viendo los espacios abiertos y el lujo de la mansión en que se realiza la última entrevista a José María García, deduzco que fue verdad lo que dije aquí referente a su dinero. Dije: “Se ha publicado que, en vísperas del euro, ya percibía, como periodista, setecientos millones de pesetas al año. Este detalle que acabo de mencionar, o sea, el de su evidente riqueza material, es el que justifica la frase de Montse Jolis, cuando dice que su nombre siempre aparece en las listas de los más poderosos e influyentes del cotarro nacional. Se corre el riesgo, lógicamente, de que un buen día, convengamos todos en que es mentira lo que tanto y tanto se repite en este país, desde que Machado se inventó el verso de "Debéisme cuanto he escrito, con mi dinero pago...", porque, en realidad, no es cierto que algunas personas sean ricas porque trabajan mucho. Lo más cierto, que se puede comprobar en nueve de cada diez españoles, es que los que más trabajan suelen ser los más pobres. No tengo envidia de sus éxitos constantes ni pongo en duda esa afirmación que tantas veces ha manifestado García, cuando dice que es el periodista más rentable para cualquier empresa que le contrate y que, si él gana mucho, más ganan sus empresarios. Yo me alegro mucho al saber que mis viejos compañeros, los que compartieron conmigo, el afán de progreso profesional y la precariedad general de los años en que empezábamos, estén ahora en la cumbre de sus respectivos ámbitos de comunicación. Así, no me disgusta en absoluto la noticia fidedigna de lo que cobran Luis del Olmo, Iñaki Gabilondo, Buruaga, Julia Otero, Sardà, Herrera, Pedro J.Ramírez, por no citar más que a unos cuantos entre los quince o veinte colegas multimillonarios del momento, pero tampoco dejo de admirar con ilimitada alegría y buen amor a otros colegas que, siendo tan buenos o mejores profesionales que ellos, no han podido o no han querido ser los más "rentables" para sus empresas, sino los más felices en sus conciencias…” Afirma García que ya no le tienta la lucha por la primicia y por el poder informativo y asegura que, desde que superó su enfermedad, sólo se inclina por la calidad de sus trabajos e ironiza con el joven periodista diciendo que a él nunca le ha gustado el fútbol. “Decían los editorialistas de nuestro añorado “Pueblo”, que García habría podido ser un gran columnista político, si en lugar de dedicarse a los temas deportivos, se hubiese dedicado a los temas políticos. Yo recuerdo su trabajo de informador político de aquella noche en que Tejero secuestró a los diputados del Congreso. Le dio un aire trepidante a su crónica radiofónica, como se lo daba a sus programas de cada día y, en especial, al de los sábados y domingos de cada semana. Sólo quien supo pararse aquella noche a "distinguir las voces de los ecos", supo que la crónica de García era algo más que el anuncio de un “purito Rey”. Las competiciones de la mente, así como las del corazón, son las que me predica García, desde que le conozco, con su rápida y singular y enfática dicción. En una de mis novelas, como bien recordará algún lector, metí un párrafo textual de su retransmisión de un combate de boxeo que se celebró en Madrid, aquel en que le tiraron una lata de cerveza al fotógrafo Rubio, q.e.p.d., le dieron en los huevos y lo dejaron K.O. Me sirvió aquella traslación de sus palabras, para descargar la adrenalina que me producía el hecho de comprobar que no es la buena literatura la que nos adentra en el corazón de las masas, sino la que se nutre de lugares comunes y de argumentos simples. Llegan más al entendimiento y a la sensibilidad del público los adjetivos que los sustantivos, las acusaciones que las pruebas, las descalificaciones que los panegíricos…” No obstante, Garcia nos habla hoy de sus grandes decepciones y pone a caer de un burro, entre otros, a Jose María Aznar, a Federico Jiménez Lozanitos, a Pedro J. Ramírez y a su ex colaborador Estrada. Me alegra infinitamente que García haya decidido reincorporarse a la profesión. Dicen que lo que pretende no es volver al periodismo deportivo, sino al que ahora llamamos periodismo de autor y digo yo, como ya dije aquí en julio del 2003, que si Quevedo, que fue nuestro gran maestro en la expresión de la libertad, que no es lo mismo que la libertad de expresión, hubiese llamado "chupópteros", "abrazafarolas", "cantamañanas", etc., a sus contemporáneos más famosos y potentados, seguro que habría acabado en galeras o de conserje de un burdel, como Cervantes en Valladolid. Ya digo, me alegra infinitamente el retorno de mi compañerito inmortal.

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