viernes 20 de julio de 2007
Amagar y no dar
Ismael Medina
E XISTÍA un juego, "Amagar y no dar", entre los muchos de que disfrutábamos los niños de mi tiempo cuando la calle era nuestro territorio, que me ha venido a la memoria por causa de lo que acontece en relación con el terrorismo. Me lo ha sugerido en particular un artículo de Pablo Sebastián en el que aventa la sospecha de que las últimas detenciones de etarras pueden ser cobertura ocasional a unas negociaciones que prosiguen bajo cuerda. No es descabellada la presunción si nos atenemos al goteo de informaciones durante la última semana. La más sugestiva, es sin duda que, gracias a la detención de los dos terroristas que hacían de intermediarios o correos de las negociaciones con el Gobierno por parte de ETA, Francia se ha hecho con las actas de las reuniones que Rajoy reclamó en vano durante el debate sobre el Estado de la ficción. Las últimas detenciones se produjeron en territorio francés. Y las registradas en España merced a la documentación incautada a ETA en el país vecino. No sugiero que los grupos antiterroristas de la Guardia Civil y de la Policía Nacional sean incompetentes. Escribí en una crónica anterior que Guardia Civil y Policía Nacional disponen de información suficiente para desmantelar en buena medida la red terrorista etarra si el ministerio de Interior les diera vía libre para actuar y el gobierno galo no remoloneara llegada esa ocasión. SE PODRÍA TERMINAR CON ETA SI DE VERDAD SE QUISIERA EXPLIQUÉ también en otra crónica más lejana que la insistencia gubernamental en abultar informativamente determinados éxitos policiales o la insistencia en la amenaza del terrorismo formaba parte de una política encaminada a sembrar el miedo en la sociedad para lograr su respaldo a las negociaciones de "paz". Y que ETA colaboraba en esa política convenida mediante la crecida impune de la guerrilla urbana y las oleadas de cartas de extorsión a los empresarios. En ese cuadro de "guerra psicológica" encajaría también el espectacular atentado de la T-4 de Barajas. Sólo que el tiro les salió en cierta medida por la culata al registrarse dos muertos, con presteza envueltos en el sudario retórico de "accidente" y sepultados con apremio. La guerrilla urbana del terrorismo etarra crece con total impunidad, mientras la policía del gobierno de Ibarreche mira para otro lado. Igual que cuando batasunos y adláteres se manifiestan o los secuaces de ANV emprenden acciones de presión allí donde les da la gana. Se cometió un gravísimo error con la creación de cuerpos taifales de policía y ahora se pagan las consecuencias, no sólo en Vascongadas. Lo ciertos es que ETA aprovechó el alto el fuego convenido con Rodríguez para rehacerse mediante la creación de nuevas bandas compuestas por medio millar de asesinos en potencia, según los servicios antiterroristas franceses, reclutados entre los más violentos y más diestros efectivos de la guerrilla urbana. La policía taifal vasca sabe quienes son. Y también la Guardia Civil y la Policía Nacional. Pero a Rodríguez, insisto, no le interesa acometer una redada masiva que ahogue la "kale borroka". Amaga, pero no da golpes resolutivos. Y Pérez Rubalcaba, siempre obediente, además de tartufesco, no va más allá de ocasionales operaciones para la galería, como la reciente detención de cuatro activistas de la guerrilla urbana. No vaya a ser que ETA se cabree y envíe a "Gara" antes de las elecciones generales las actas de las negociaciones que Rajoy reclama para conocimiento parlamentario. LAS ACTAS QUE RODRÍGUEZ OCULTA TAMBIÉN LAS TIENE SARKOZY SE multiplican los que conocen las famosas actas de las reuniones celebradas entre representantes del gobierno Rodríguez y de ETA, bajo los auspicios del Centro Henri Dunat. Las tienen dicho Centro y al menos tres de los miembros de otros tantos países que se sentaron a la mesa como intermediarios. Conoce su contenido, al menos en parte, el gobierno de Cuba que actuó de buzón en el trasiego de papeles entre Rodríguez y el duo Ternera-"Txeroqui". Y las ha conseguido el gobierno francés. Un explosivo político de gran potencia para el futuro de Rodríguez que le obliga a juegos improvisados de malabarismo y a permanentes concesiones para evitar que por uno u otro portillo salgan a la luz y se conozca la demencial traición a la soberanía del Estado y a la unidad de España que se consumó en la mesa de negociaciones. Traición de la que forma parte el Estatuto de Cataluña como pórtico y justificación de que Vascongadas, con la anexión de Navarra, reciba igual tratamiento centrifugador. Y otras taifas de gobierno socialista en sucesivas entregas. ¿Y qué hará el gobierno francés? Hará lo que le dicte Sarkozy, redescubridor del gaullismo y de la "grandeur". El nuevo presidente de la República, camino de convertirse en la VI, actuará con rigor al servicio de los intereses de Francia, o de los que cree que lo son, en cualesquiera ámbitos, incluido el europeo. También en sus relaciones con España. No tardó ni un minuto Rodríguez en volverse atrás de lo aprobado por referéndum respecto al Tratado de la Constitución Europea para apoyar el criterio galo en relación con el minitratado. Tampoco se opondrá a la penetración en España de los grandes grupos financieros y empresariales franceses, sean privados, semiestatales o descaradamente públicos. Ni levantará la voz frente a las restricciones del gobierno francés a la inserción de empresas españolas en sectores estratégicos de su país. Y ya ha comenzado con sordina y torpeza a revisar la disparatada política de inmigración que solivianta a los socios europeos, en particular a Francia y Alemania. Se pliega asimismo a que Francia se convierta en la cabeza decisoria de la estrategia mediterránea de la Unión Europea. Y no cabe desconocer que Marruecos es un apéndice político de Francia. España se ve así convertida definitivamente en la mortadela del emparedado francomarroquí. FRANCIA TIENE EN SUS MANOS LA SUERTE DE RODRÍGUEZ ¿Y respecto del terrorismo etarra? Sarkozy se lo dejó bien claro a Rodríguez durante el encuentro que mantuvieron en el palacio de la Moncloa: Francia se mantendrá al margen de lo que haga el gobierno español dentro de sus fronteras en tanto ETA y el secesionismo vascongado se abstengan de atentar en territorio galo y sus actividades afecten a su soberanía; y asimismo, que el Estado francés colaborará con el español en la represión del terrorismo en cada ocasión que éste lo solicite. Tales antecedentes esclarecen la trastienda de las detenciones de terroristas etarras que se producen en Francia, varias de ellas al caer éstos en el cepo de controles causales (¿) de carretera. Y que otros "éxitos" en España coincidan con los logros de la policía antiterrorista gala o derivados de la documentación obtenida por ésta. La correlación cronológica y efectista a la que aludo pone de manifiesto que los más recientes logros coinciden con la necesidad del gobierno Rodríguez de presumir una resuelta determinación de lucha contra el terrorismo para tapar el escándalo de las negociaciones con ETA-Batasuna. Unos contactos (conviene repetirlo hasta la saciedad) que se iniciaron en 2002, desde la dirección del P(SOE), al tiempo que Rodríguez acordaba con el P.P la Ley de Partidos y el pacto antiterrorista. Y que prosiguen hoy de manera subrepticia. Advierte un viejo refrán que "quien hace un cesto, hace ciento". Igual sucede con quien traiciona una vez. Le toma el gusto a la traición y perfecciona el método. Hasta que, como sucedió con los asesinos del caudillo Viriato, fueron a cobrar el precio de su ignominia y se encontraron con la apócrifa pero legendaria respuesta de "Roma no paga traidores". Hoy por hoy no se atisban émulos políticos de Ditalcón, Audaz y Minuro , en las depuradas huestes del P(SOE), salvo si acaso Bono que se ha demostrado capaz de incluso traicionarse a sí mismo. Apenas si restan dos posibilidades para que Rodríguez pase por el amargo trago de la defenestración: que los españoles lo tumben en las urnas, eventualidad asaz problemática mientras no se cumplan las previsiones del derrumbe de la economía; o que rompa los sellos del sigilo alguno de los custodios de las actas de marras, e incluso el secreto muy bien guardado del verdadero centro de instigación de la matanza del 11 de marzo de 2004, misterio que el prolongado y contradictorio proceso de la Audiencia Nacional no alcanzó a descifrar. Son las dos espadas de Damcocles que penden sobre la cabeza de Rodríguez y le exigen girar de continuo la cabeza de diestra y siniestra, al tiempo que le faltan manos para tener contentos a quienes podrían cortar las cuerdas con dádivas que afectan mortalmente a la soberanía del Estado, a la unidad de España y a nuestro crédito internacional. LMATIVAS INCOHERENCIAS Y puesto que de alguna manera he metido en el mismo saco dialéctico la sórdida negociación con el terrorismo etarra y la matanza de los trenes de Atocha, algunas de cuyas claves más profundas podrían tener algo en común, no me resisto a exponer algunas de mis perplejidades. Por ejemplo, la similitud como eventual maniobra de distracción entre el apresamiento, o entrega voluntaria, en Cañaveras de la furgoneta cargada de explosivos, en vísperas de la matanza de los trenes de Atocha y la abandonada no hace mucho en un también casual (?) control policial en Ayamonte. Esta última seguida, por cierto, de la inmediata aparición de un misterioso motorista (un avispado caco según el ministerio de Interior) que con inusitada destreza, y si miedo a la proximidad de la Guardia Civil, arrebató del automóvil una bolsa abandonada por los etarras en su interior. Me pregunto si acaso la bolsa podía contener documentación comprometedora. Y ahí acabó la historia de la furgoneta para Pérez Rubalcaba. Otra historia inconclusa es la del atentado de la T-4 de Barajas. Ha transcurrido el tiempo y todavía nada se sabe del tipo de explosivo utilizado ni de los posibles autores materiales. Estos se han volatilizado y no parece que exista especial interés en encontrarlos. Es obvio, de otra parte, que en la T-4 pudieron recogerse muestras abundantes para determinar la índole del explosivo. Y que la Policía Científica ha dispuesto de plaza para un dictamen exhaustivo. Hay motivos suficientes para recelar que el resultado podría coincidir con el de los peritos que en el caso de los trenes de Atocha han desechado la tesis oficial de la Goma2-Eco. Esa sí que sería una devastadora bomba política. Y mientras la Moncloa, Ferraz y Puras buscaban una salida a la patata caliente de la formación de gobierno en Navarra con N-Bai, conglomerado batasuno-etarra beneficiado por la política concesiva de Rodríguez, la policía francesa encontró a dos terroristas etarras tres teléfonos: el de un político francés y el de dos españoles que han resultado ser de un diputado y de un comisario de la Policía Nacional, todavía innominados. La juez antiterrorista Le Vert no tenía otra escapatoria, pese a sus inclinaciones progresistas y sus vinculaciones masónicas, que la rogatoria a la Justicia española para conocer la titularidad de los dos teléfonos españoles. Y en la Audiencia Nacional se organizó de inmediato el rifirrrafe por la cocción de tan amargo guisado. Lo quería Garzón, ¡cómo no!, aunque correspondiera a del Olmo. La solución a la contienda debía resolverla el pleno de la Audiencia Nacional. Pero el magistrado del Olmo, acaso para desquitarse del descrédito que le ha acarreado la instrucción de la matanza del 11-M, se apresuró a informar a la juez Le Vert para, de inmediato, pasar el caso al siempre voraz y politizado juez Garzón. Es plausible predecir que nos quedemos sin conocer los nombres del diputado y del comisario, salvo que la juez Le Vert los dé a conocer. Otro as en la manga de Sarkozy con la que presionar Rodríguez si llega el caso. Se impone asimismo la consternación por la libertad de movimientos de que gozan Ternera y Cheroqui (lo prefiero a eusquérico Txeroki), los máximos cabecillas de ETA en la actualidad. Ternera se mueva a sus anchas por España, Francia y donde le peta. Ahora nos dicen que cura un cáncer de próstata en Canadá, aunque bien protegido y escondido por sus secuaces. ¡Cómo si un tratamiento hospitalario de esa índole pudiera escapar al conocimiento de la avezada policía canadiense! También Cheroqui va de aquí para allá en Francia pese a estar policialmente localizado. Podrían ser ambos detenidos de inmediato si el gobierno Rodríguez lo pidiera al de Francia. Pero sin ellos no habría negociación posible para una falsa paz a muy alto precio para España y sólo beneficiosa para la aspiración de Rodríguez y su cuadrilla a mantenerse en el poder a toda costa. LA SEMBRADURA DEL MIEDO NO SE CRRESPONDE CON LA REALIDAD EL gobierno Rodríguez ha despertado de nuevo el fantasma del miedo social a nuevos y cruentos atentados de ETA. ¿Teme realmente que los haya? Es posible alguno que contribuya a reforzar la campaña socialista de amedrantamiento, combinada con cínicas y falsas inculpaciones al PP. La ruptura por N-Bai de las negociaciones con Puras, a mi parecer sólo circunstancial, podría justificar un atentado de escaparate que favorezca los supuestos electorales que maneja la dirección del P(SOE). Pero no creo que vaya a más. Aplico al caso una vieja lección. Me refiero a unas declaraciones de Franco a una agencia norteamericana en pleno hervor de la "guerra fría", cuando por doquier se especulaba con la terrorífica eventualidad de una guerra nuclear entre la URRS y USA. Advertía Franco, además de que la URRS llevaría las de perder, por muchos estragos que ocasionara a Occidente, que Stalin no desencadenaría una guerra nuclear mientras pudiera alcanzar su objetivos por medios políticos y revolucionarios, valiéndose de los partidos comunistas y afines occidentales. No hubo guerra nuclear, como predijo Franco, ni tan siquiera a raíz del órdago soviético de situar en Cuba plataformas de lanzamiento de cohetes con cabezas nucleares. Kruschev se achantó ante la determinación norteamericana y años más tarde, con Regan en la Casa Blanca y en marcha la conspiración ashkenazi en el seno de la URRS, ésta reventó con estrépito. Rodríguez y sus asesores deberían aprender esta lección. También la propia de cómo se terminó con el problema más agreste del bandidaje conocido como "maquis". Pero las negociaciones de Rodríguez con el terrorismo nacional-comunista vascongado no obedecen realmente a la voluntad de derrotarlo. Ni tan siquiera a una necia y suicida resurrección conjunta de la I, II y III Repúblicas. Cumple una vieja y repetidamente fallida venganza contra España de los poderes ocultos que están en el origen del Nuevo Orden Mundial. Asunto éste sobre el que, con mayor o menor precisión, han escrito en Foro algunos de los lectores de mis crónicas. Sucede, sin embargo, que Rodríguez lo hace con tal descaro, falta de escrúpulos y torpeza estratégica, que ya las plataformas mediáticas internacionales del NOM comienzan a lanzar señales de alarma. Y no sólo por las negociaciones con ETA y el efecto emulación que la dramática verbena de nuestros secesionismos taifales puede despertar en fenómenos parejos europeos, más o menos dormidos o acogotados. También a causa de las dejaciones ante el peligro del fundamentalismo islámico, de un expansivo y sanguinario terrorismo, que para Europa implica el riesgo derivado de su cobertura española bajo el paraguas "buenista" de la Alianza de Civilizaciones. FALACES APELACIONES AL ESTADO DE DERECHO EL gobierno Rodríguez encubre sus claudicaciones ante el terrorismo con apelaciones a la eficacia policial y a la lucha antiterrorista en el marco del Estado de Derecho. También lo hace el Partido Popular, aunque en su caso por convicción en los resortes de un Estado ue Rodríguez en pañales medievales y hasta prerromanos. Pero relegado a la buhardilla el Derecho Natural, suplido por el positivismo, son las leyes las que definen el marco del Estado de Derecho. Y en ese ámbito existen no pocos resortes para una severa acción represiva del terrorismo. Mientras en España se favorece al terrorismo con el ampliamente permisivo Código Penal felipista, sólo ligeramente corregido en tiempos de Aznar, y no se modifica a tenor de las exigencias actuales la ley franquista de beneficios carcelarios (la utilizada por la Fiscalía General del Estado, o del gobierno y el P(SOE), para favorecer a De Juana Chaos y Otegui, entre otros criminales etarras), Gran Bretaña acaba de señalar un camino: a los terroristas se les condenará a cadena perpetua, sólo conmutable por 40 años de prisión que habrán de cumplir en su integridad, lo que para el caso equivale a los mismo. Y algo asaz parejo podría acometer el gobierno Rodríguez si fueran verdad, que no lo son, sus enfáticas declaraciones de resuelta lucha contra el terrorismo. Contaría, presumo, con el respaldo parlamentario del Partido Popular. Pero perdería el respaldo de las minorías que lo mantienen en el poder y sin las cuales no se mantendría en el gobierno aunque las próximas elecciones generales le otorguen mayoría relativa, incluso por debajo de la obtenida por el PP. Wolfang Schaüble, ministro alemán de Interior, que se mueve en silla de ruedas a causa de las secuelas de un atentado, propuso no hace mucho que frente al terrorismo islámico (no hay rastro de un terrorismo interno desde que años ha se "suicidaron" en prisión cinco miembros de la banda MeinHoff) debía procederse a la expulsión casi automática de sospechosos. Y añadió que, "llegado el caso", podría procederse a "asesinatos preventivos" de personas consideradas "extremadamente peligrosas". Esto último fue lo el gobierno de Felipe González pretendió con los GAL. Sólo que, a diferencia de la profesionalidad operativa de determinados servicios secretos europeos y del Mossad, Corcuera, Barrionuevo y Vera fiaron la tarea, presumo que con la autorización de una doble X, a un partida de incompetentes y aprovechados. Puede aducirse en puridad moral que los medios utilizados no justifican los fines perseguidos. Pero es lo que hayan no pocos Estados democráticos cuando peligra la seguridad de la sociedad y del Estado. No defiendo la pena de muerte institucionalizada o expeditiva, eliminada en sus constituciones por numerosos Estados. Pero insisto en que los terroristas deben saber que pueden morir. Y los servidores del orden público que pueden matar en legítima defensa y en cumplimiento del deber, sin que sean ellos los perseguidos por la Justicia en vez de los criminales. Son conocedores los terroristas de este mundo al revés judicial y penitenciario, llevado a la extremosidad bajo el gobierno Rodríguez. Motivo por el cual pueden encontrarse en los manuales de ETA normas de conducta que les aconsejan entregarse a las primeras de cambio sin oponer resistencia, declararse culpables ante sus captores para luego decir ante el juez que lo hicieron bajo tortura y, en fin, persuadirles de que gozarán de especiales ventajas durante el periodo carcelario y de que saldrán a la calle en un tiempo razonable aunque sean condenados cientos e incluso miles de años. Asesinan convencidos de que, sobre todo en estos últimos tres años, gozan de una asumible cuota de impunidad por parte de un Estado en extinción programada. Amagar y no dar sirve de muy poco a la hora de erradicar el terrorismo. Será éste el que gane la partida.
jueves, julio 19, 2007
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