lunes 23 de julio de 2007
SE FUE PIQUÉ Y EL PP SE VA A PIQUE,
Félix Arbolí
T ENÍA en mente un tema que no hacía la menor alusión a la política que, entre paréntesis, es algo que me solivianta y saca de quicios (como decía mi madre en sus peores momentos), pero como profesional del periodismo he de posponerlo para comentar y enjuiciar la marcha de Piqué del escenario político. Y debo hablar de este hombre al que admiraba y admiro aún más desde que ha dado esa muestra de dignidad al abandonar una formación donde no se hallaba a gusto debido a las incalificables interferencias de Acebes, ese “niño” canoso que despotrica hasta cuando come y es uno de los culpables de mi abstención a la hora de votar, ya que ni lo trago, ni me explico qué hace aún en un partido que por su culpa y la del “melancólico” Zaplana está tocando fondo de forma imparable. No es la primera vez que lo he dicho, ni soy el único que lo ha expresado públicamente. Entre ellos el defenestrado Piqué que era uno de los escasos y conocidos puntales que aún le quedan al partido. Uno de los valores que podía haber insuflado aún confianza y optimismo a los entusiastas del PP. ¿De verdad creen los “pepeístas” acérrimos, esos que votan con la venda en los ojos sin saber los nombres que componen una lista política, que con estos “señuelos” vamos a ganar algún día las elecciones?. ¿No se han dado cuenta que en las votaciones donde ellos no figuran el PP barre y donde ellos aparecen lo hace el partido litigante?. Ya es hora de que el ceceante Rajoy, con más barbas que carisma político y que pierde a marchas forzadas la confianza del electorado, se de cuenta de que es el momento oportuno de dar una vuelta de tuerca pero total, sin la menor referencia a la actual y se entregue con decisión y valentía a rodearse de ese personal, tan valioso como inédito, que milita en su formación. El momento preciso e ineludible para que los ególatras de turno se atrevan a dejar de ningunear a sus posibles y más efectivos sucesores aunque ello suponga que quede al descubierto su mediocridad y desacertada actuación ante el ciudadano. El éxito del necio se basa en ocultar la inteligencia que existe en su entorno. Es una vergüenza y un desencanto para el ciudadano normal que tiene como lema “su amor a España y salvaguardar su integridad territorial”, sin escoramientos bruscos y decantados a diestra o a siniestra, que no pueda encontrar la opción adecuada para salir de este atolladero en la que le tienen hundido porque ese “trío” y no precisamente de ases, continúa sordo e insensible al clamor popular de sus afines. ¿Dónde está ese personaje capaz de aglutinar adhesiones y entusiasmos porque en su mente no existe el rencor, en sus empeños no está el afán de protagonismo y en su ideario como exclusivo objetivo el amor a España y el bienestar del ciudadano que creyó en sus promesas?. Es un error intentar el triunfo en las urnas avivando rencores, resaltando reiteradamente los involuntarios fallos del contrario o aferrándose a un tema en exclusiva como si fuera el único problema político y económico de un país llamado España. ¡Ya está bien de actas y zarandajas que a nada positivo nos conducen porque, aunque existan, los contrarios no van a caer en el error de presentarlas y darles publicidad!¿ Es que no hay asuntos y cuestiones más importantes políticamente hablando?. Cambien de estribillo señores del PP y aborden causas y problemas que tienen soliviantados y preocupados al ciudadano. La marcha de Piqué, defenestrado por ese “aguerrido” Acebes, ya bastante pasado de rosca y oportunidad política, ha sido una auténtica ducha de agua fría para el que aún tenía fe en ese partido un tanto rezagado en la marcha de la política actual. Son varios los que se han ido huyendo de los desaciertos de esa cúpula que ya presenta bastantes goteras y desconchones, como demuestran los resultados electorales. Llega Rato y enseguida salta el secretario general del partido que su vuelta no guarda relación con la actividad política, aunque serán bien recibidos sus apoyos a Rajoy. ¿De verdad cree que un señor como don Rodrigo Rato, deja ese privilegiado puesto en la economía internacional para mitinear a favor de Rajoy y sus inseparables acólitos en un nuevo y fallido intento?. Me dejaría sorprendidísimo si así ocurriera y pensaría que estoy ya cercano a la demencia senil. Después de eso sería capaz de creer hasta en el “ratoncito Perez” y en ese Papá Noé y su famoso trineo tirado por renos. Aparte claro de perderse un diamante intentando revolver en la basura con él en la mano. Yo espero que no siga este éxodo de políticos con valores que están dejando al corral sin sus mejores gallos y que se haga pronto realidad la llegada de nuevos individuos capaces de volver a entusiasmar al electorado, porque de lo que no cabe la menor duda es que los hay y con méritos más que suficientes para reemplazar estos gastados caballeretes que se han quedado sin “Rocinante”, adarga y lanza con la que poder deshacer entuertos. Y no será porque frente no tienen opciones fáciles de atacar y minimizar. Porque no me digan que un Pepiño Blanco, ese astuto “buho” de retorcida mirada que adopta el tono filosófico hasta para decir la hora y la espaguetizada Teresa Fernández de la Vega, que parece hablar ex cátedra hasta para criticar los estornudos del partido contrario, no son adversarios fáciles de noquear por un avispado político. Sin olvidarnos, por supuesto, de un Zapatero que perdió su pregonado talante cuando se vio durmiendo en la Moncloa, más empeñado a abrazar las causas de caudillos indigenistas de pretéritos imperios que de identificarse con la Europa de las culturas y la tecnología a la que pertenece España, no por una Unión Europea forjada en foros internacionales, sino por derecho histórico, cultural y geográfico, incluso con mayores méritos y bagajes que muchas de las que se apropian del privilegio de llevar el timón de este conjunto de naciones. Estamos en el furgón de cola o rabo de león cuando nacimos, luchamos e hicimos merecimientos para figurar a la cabeza de los que dominan el cotarro. Pero somos así de quijotes y pijoteros y nos esforzamos en una guerrilla interna sin cuartel, ni razonamientos, tirándonos los platos a la cabeza aunque al final, unos y otros, nos quedemos sin vajilla donde comer. He sentido como español, como ciudadanos simpatizante de una ideología que me la están maleando y tergiversando, la marcha de José Piqué, un referente muy digno de tenerse en cuenta al elegir futuras opciones y nos quedamos con la mediocridad que nos está crispando día si y otro también, porque no quieren darse cuenta que con su egoísmo y terquedad están perjudicando a su partido del que muchos por su culpa han renegado. Hasta el propio Ruíz Gallardón, ha lamentado su marcha y ha hecho saber lo que ello perjudica al partido donde figura y del que, ojo a la advertencia, también se irá él más pronto o más tarde si no sueltan el lastre que le impide coger altura y escalar posiciones. El PP ha tocado techo y pronto veremos que va descendiendo si continúan teniendo al frente a estos “tres caballeros” , que no tienen ni la gracia y el encanto que tuvieron los protagonistas de la famosa película de Walt Disney. Sé que los leones me despedazarán sin contemplaciones o cerraran su boca para esconder el rencor que le producen mis palabras. Esos fanáticos de una sigla, que ni saben, ni les importan, quienes son los que se esconden tras ellas. Yo lo confieso, mientras no cambie el panorama, no salgo de casa, pues por mucho que escudriñe el cielo solo veo nubarrones que amenazan un fuerte temporal y no dejan salir al sol.
domingo, julio 22, 2007
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