miércoles, enero 10, 2007

La muerte del duque de Cadiz, ¿un misterio todavia por resolver?

miercoles 10 de enero de 2007
La muerte del duque de Cádiz, ¿un misterio todavía por resolver?
Joana Morillas (El semanal digital)

A LFONSO DE BORBÓN era un consumado esquiador. Sin embargo, falleció mientras se deslizaba por una pista de la estación invernal de Beaver Creek el 30 de enero de 1989. Desde entonces, muchos se preguntan si al duque de Cádiz le llegó la hora o bien alguien adelantó su reloj con intención de quitárselo de en medio. La investigación oficial señaló que la muerte de Alfonso se debió a un "accidente involuntario". Sin embargo, otro punto de vista ofrece Fernando Sacristán en Famosos pillados (Espejo de Tinta). El paparazzo consiguió hacerse con los informes secretos del suceso y en ellos descubrió que el duque de Cádiz, tras el mortal descenso, "estuvo durante cuarenta minutos tirado en el suelo, pero con vida. Tardaron dos horas en llevarle a la clínica, que tan sólo estaba a dieciséis kilómetros del lugar del accidente". ¿Beaver Creek o la dimensión desconocida? Sacristán también narra que Alfonso de Borbón, "cuando entró en la clínica, todavía tenía pulso cardiaco. También supo que le hicieron dieciocho fotografías mientras estaba tirado en el suelo. Descubrió que le habían robado el Rolex y mil dólares que llevaba en la cartera". Por si lo anterior no fuera suficiente, Fernando cuenta que "el empleado de la estación de esquí que levantó el cable con el que el duque de Cádiz se estranguló cuando descendía por la pista desapareció de Beaver Creek. En esta historia sucedieron cosas muy extrañas". ¿Se la jugaron o llegó su hora? El informe policial que el paparazzo obtuvo del sheriff de Beaver Creek especifica que "la muerte de Alfonso está calificada como homicidio". Más tarde, se conoció que a Doña Emanuela Dampierre –madre del duque de Cádiz- "la llamó un legitimista francés y le pasó una información sobre una persona que oyó una conversación en Lisboa que decía: «Si Gonzalo de Borbón, hermano del duque, sigue por donde está, le vamos a tener que hacer lo mismo que le hicimos a Alfonso»". Doña Emanuela, un pasito adelante y otro atrás Por su parte, Doña Emanuela en sus Memorias (La Esfera de los Libros) ni afirma ni desmiente que la muerte de su hijo fuera provocada. Más bien practica un sutil ahora tiro la piedra y ahora escondo la mano. Vamos por el primero, el referido al arte de tirando a dar: "Al producirse el mortal accidente de Alfonso se comentaron muchas cosas. Algunas muy extrañas, por cierto. De hecho, me enviaron un recorte de un artículo publicado en un diario italiano en el que se apuntaba que el suceso había sido provocado". La duquesa de Segovia entra a matar cuando señala: "A mí lo único que me sorprendió es que en Estados Unidos, donde la gente, por lo general, es experta y muy cuidadosa en sus cometidos laborales, el encargado de abrir y cerrar las pistas de esquí se fuera a comer un sándwich y, mientras tanto, dejara la barrera a mitad de camino. Yo hubiera comprendido que ésta quedara arriba o abajo, pero a medias del recorrido...". Cinco líneas después, Doña Emanuela demuestra que es una consumada experta en el arte de amagar: "Se especuló mucho sobre el asunto y, en mi opinión, fueron muy peregrinas algunas de las ideas que se lanzaron... Por lo visto, estaban haciendo mediciones en la pista con el fin de poder utilizarla para otras actividades relacionadas con el esquí y, como había ruido, Alfonso no oyó la advertencia de que tuviera cuidado al iniciar el descenso. Con sinceridad, creo que se trató de un trágico accidente".

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