miércoles, julio 18, 2007

Miguel Angel Loma, Yo pienso de que...

jueves 19 de julio de 2007
«Yo pienso de que...»
Niguel Ángel Loma

Y O pienso de que los habitantes del Estado plurinacional español no somos conscientes del grado de culturización de que disfrutamos a principios del nuevo milenio. Como le gusta repetir a nuestros políticos: somos la generación de españoles mejor preparados de la historia (modestia aparte). Son muchas las metas conseguidas y que no admiten controversia negativa ninguna. Por ejemplo, a nivel de inglés... Ahora vemos anuncios en la tele que son totalitariamente en inglés, y hasta podemos tener relaciones sexuales con el mundo británico, cosa impensable hasta hace pocas fechas. El inglés es un idioma básico para encontrar un puesto de colocación laboral porque te lo piden para todo, clara muestra de que somos un país moderno y desarrollado. Además contamos con la suerte de tener muy cerca Gibraltar, donde lo podemos practicar in situ cuando vamos a comprar allí solidariamente chocolate y otras bonitas cosas no siempre dulces. Dicen que todavía hay mucho paro, pero es que antes estaba prohibido el inglés y sólo se daba el francés, que es una lengua importante pero más a nivel diplomático para los grandes políticos como Clinton, etc. Otro paradigma ejemplar de nuestro avance cultural es el mundo infantil y su acceso a las nuevas tecnologías que da gloria verlos cómo manejan los juegos de ordenador y la pleyesteichon. También es innegable que la onomatopeya de las nuevas generaciones nos homologa con los países de nuestro contorno sociocultural, y que apelativos tan hermosos como Crístofer Kévin, Yéssica Vanessa, Yónatan Yóssua, y otros más, son un soplo de aire fresco internacional para todos. Algunos opinan que respecto a las estadísticas culturales de otros países nuestra juventud ha ido para atrás, pero ese discurso tiene un tufillo facha que echa para atrás (valga la rebundancia de atrás). Yo pienso de que ahora siendo ciudadanos del mundo y miembros de una aldea global resulta obsoleto que les enseñen la vieja lista de los reyes católicos, o el rollo ese de las humanidades y el latín, un idioma que seguramente ya no se habla ni en la propia Latinoamérica. Son ganas de fastidiar. ¿Para qué va a servirle a los niños saber que Papá Noé o Héctor fueron personajes bíblicos? Y esto no lo digo porque carezca de inquietudes religiosas, que bien sabe la Virgen de mi pueblo (que ahora mismo no recuerdo cómo se llama) que en su romería me peleo a puñetazos por sacarla por las calles. Pero esto es una cosa y otra muy diferente el oscurantismo y la conciencia judeocristiana de culpa que imbuyeron en la mente de nuestros padres con sus traumas infantiles. Sinceramente, yo en estos temas me siento más cercano del plano lúdico, y prefiero las nuevas ciencias como la parasicología, que explican mucho mejor lo qué es el hombre, y también la mujer, que para eso somos iguales. ¡Ah!, y también los gays, a los que antes despectivamente se les llamaba maricones. Por cierto..., otro parámetro social del gran avance que hemos dado es en la sexualidad, que a veces no entiendo ni cómo pudimos nacer con el oscurantismo que padecían nuestros primogénitos, que les prohibían hasta verse desnudos en la intimidad del hogar familiar y creo que las mujeres lo tenían que hacer con un camisón con agujero. Sin encambio ahora podemos optar por nuestra identidad sexual, y no como antes que los heterosexuales escondían a los que no eran como ellos dentro de los armarios. El régimen fascista utilizaba el fútbol para distraer al pueblo trabajador y que no pensara en la democracia (como vulgarmente se decía: ¡pan y al circo!), mientras que ahora existe una cultura más libre y no padecemos tanto acoso mediático-deportivo. Aunque yo la verdad es que de la tele sólo veo los documentales de la 2ª cadena sobre el oso panda, y algún evento cultural de gran magnitud (esta frase la he aprendido de la tele). Y qué decir de aquello de la mili, que ponían a los soldados de chóferes de las mujeres de los militares para llevarlas a la compra y ayudarlas en sus tareas domésticas (¡vaya morro!). Hoy somos más pacifistas y con nuestra integración en la OTAN y nuestros soldados con cascos azules estamos ayudando a resolver los conflictos armados de nuestro planeta, y construimos un mundo más justo y solidario por los cinco confines de la tierra. A veces hay algunos muertos, pero son por misiones pacifistas, y no como antes que se suicidaban en las garitas cuando hacían guardia o les explotaban las granadas que los sargentos les tiraban para divertirse. Son conquistas de las libertades que nos hemos dado a nosotros mismos, y que no podemos olvidar tan fácilmente porque ha costado mucho a nuestro pueblo, y no sólo aquí, sino también en París, en el 68, donde estuvieron muchos españoles luchando por nuestra Democracia con Daniel el travieso (creo que se llamaba así, aunque no estoy seguro). En resumen, que la cultura represora por fin la vamos superando y gozamos de una visión más globalizadora para tratar de nuestras verdaderas problemáticas como la ecología, la homofobia, la xenofobia, y el racismo que padecemos todavía en grandes dosis, y que es un claro exponencial de una herencia de represión cultural que, por ejemplo, nos hace ver al mundo musulmán con un miedo infundado e injusto, y mucho más cuando llevan una mochila detrás. Yo pienso de que vivimos en el mejor de los mundos posibles y no entiendo como hay gente que no piensa como yo. Pero es que todavía quedan muchas bolsas de intolerancia que finalmente acabaremos exterminando por el bien de todos, e incluso, de nosotros mismos.

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