Papeles
19.07.2007 -
KEPA AULESTIA
El contenido del artículo que publicó Josu Jon Imaz el pasado domingo era propio de un lehendakari abertzale que, tratando de administrar sus convicciones nacionalistas con la mirada puesta en el conjunto del país, hubiese decidido fijar públicamente las reglas de juego a las que debía someterse su propio partido para poder conectar con las demás formaciones y con la legalidad constitucional. Los reiterativos mensajes del lehendakari Ibarretxe, con la coartada de representar a la coalición que preside y que integra al partido de Imaz, a EA y a EB, parecen dirigirse a una parte de la ciudadanía prescindiendo de lo que el EBB pudiera deliberar, pero actuando como si en realidad fuese el presidente de dicho órgano y no la máxima institución del país. Si lo comparamos con el reparto de funciones y discursos que había distinguido al presidente del Euskadi Buru Batzar del inquilino de Ajuria Enea en otros tiempos, Imaz e Ibarretxe parecen haberse intercambiado los papeles. El pragmático al frente del partido y el soberanista en el gobierno. La estampa sólo cuenta con un antecedente similar, cuando en vísperas de que Garaikoetxea dimitiera como lehendakari era Arzalluz el que parecía encarnar la sensatez pactista.De aquel episodio, que acabaría en una dolorosa escisión, el PNV extrajo una lección inolvidable. Una lección que le permitió generar anticuerpos frente a otra eventual crisis. Hasta el punto de que en la última liza por la presidencia del EBB, durante la cual los partidarios de Imaz y los de Egibar demostraron cómo dos sectores de un mismo partido pueden tratarse sin miramientos, el primero evitó diferenciarse políticamente del segundo, sin duda con el fin de asegurarse una victoria que, de haber cuestionado la filosofía del equipo, se le hubiese puesto cuesta arriba. De manera que Imaz no sólo se ha decidido a pronunciarse como un lehendakari. Parece haberse decidido también a prescindir de la sordina y a afrontar las elecciones al EBB con las cartas boca arriba. Eso sí, haciendo uso de un lenguaje que pendulea, al estilo PNV, entre afirmaciones rotundas y frases crípticas, entre desafíos dirigidos a Egibar para que anuncie de una vez que se postula como candidato a presidir el EBB y mensajes tranquilizadores a la parroquia, no sea que los miedos que ésta arrastra desde la escisión con Eusko Alkartasuna acaben atenazándola. Pero es probable que ni el intercambio de papeles con el lehendakari ni la decisión de lanzarse a la contienda escribiendo en un partido cuyos dirigentes se vanaglorian de mostrarse ágrafos respondan a una estrategia calculada. No sería el primer presidente del EBB que ha hecho lo que le salía.k.aulestia@diario-elcorreo.com
jueves, julio 19, 2007
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