viernes 20 de julio de 2007
El submarino
Impresiona mirar el buque gemelo del «Don Pedro», el «Don Fernando», y pensar que hay uno igual bajo el agua, como un submarino, tan cerca que se podría ir a verlo a nado.
Se dice que no hay que decir nada para no perjudicar los intereses de la isla, ¿pero es que Galicia no tenía intereses?, y sí, claro que hay que decir, y hay que preguntar muchas cosas. Yo tengo mil preguntas. ¿Qué mercaba el buque? ¿Violines o maquinaria pesada? ¿Qué substancias hay en sus garajes sumergidos en el agua? ¿Cómo es el fondo del mar que está aplastando el «Don Pedro»?
Hasta el silencio es submarino en este asunto. Es submarino que, tratándose de playas públicas, no se hagan públicos los análisis, ¿hay aceite, hay metales pesados?, ¿está el agua viva, o se está muriendo?, porque el agua, cuando se muere, no tiene por qué ser negra, a veces es transparente como un fantasma, clara como el agua hervida, insulsa como el agua destilada cuando, el plancton, está de luto.
Todo es submarino. Es submarino que, estando el buque hundido a las puertas de un parque natural marino, se diga que no está afectado, cuando ¿quién pone barreras al mar? siendo el medio marino infinitamente más homogéneo que el campo, al que no hay quien le ponga puertas. Y es submarino que, habiendo tantos submarinistas trabajando a su alrededor, no hayamos visto aún la imagen submarina del buque «Don Pedro» hundido, y sólo nos enseñen a su hermano gemelo, su réplica, su clon: otro señor buque, otro «Don»: el «Don Fernando».
A falta de imágenes, imagino al mercante hundido, y la costa ibicenca me parece más blanca, ingenua, inocente, vulnerable y pequeña.
jueves, julio 19, 2007
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