jueves 19 de julio de 2007
El problema es la persona
POR DARÍO VALCÁRCEL
EL presidente Bush presentaba el 12 de julio los nuevos resultados de Irak. No fue una brillante alocución: hubo contradicciones, vaguedades y muchos lugares comunes. En líneas generales parecía un discurso de 2004. El presidente pide paciencia a quienes le escuchan, paciencia al pueblo americano. La evaluación, dice, deberá hacerse en septiembre. Esta es una fea guerra, un ugly war; la resistencia es fuerte, reconoce. Esto es así, pero debió decirse tres años antes. El gobierno iraquí ha hecho algunos progresos, pero solo ha avanzado en ocho de las 18 líneas propuestas por el Congreso americano. Hay razones para el optimismo, dice Bush, pero al tiempo reconoce el cansancio que invade al pueblo americano. El líder de la mayoría en el senado, Harry Reid, replica de inmediato al presidente: su informe, dice, confirma lo que sospechábamos, la guerra de Irak ha tomado una peligrosa dirección. Hay que cambiar de inmediato, no en septiembre. No nos diga que hemos progresado cuando los últimos tres meses han sido los de mayor número de bajas desde que comenzó la invasión.
Dice Bush que el papel del Congreso no consiste en dirigir la guerra. Es él, el presidente, quien tiene poderes para hacerlo. El Congreso debe limitarse a autorizar los fondos para llevar adelante las operaciones. Pero Bush olvida que fue desautorizado hace menos de un año ante el Congreso, en las elecciones de medio término mientras que el Congreso fue confirmado.
Retirar las tropas es sumir a Irak en el caos. Mantenerlas es impedir que los iraquíes dirijan su propio país, lo que equivale a prolongar su no declarada guerra civil. El primer culpable de esta tragedia es Bush. Por ahora el balance alcanza a 250.000 muertos iraquíes, más de 3.700 muertos americanos y 23.000 heridos, muchos de ellos irrecuperables. Más de 450.000 millones de dólares malgastados, o peor, gastados en fomentar el desarrollo de Al Qaeda. Algunas voces de la derecha española más torpe dicen: Dejen ustedes ya de hablar de Irak... Pero lo cierto es que apenas se ha empezado a analizar la invasión. No hablemos hoy del caso turco, decisivo país que no admitirá una autonomía kurda al sur de su frontera. Luc Ferry, hombre de la inteligente derecha francesa, ex ministro, pro americano, lo decía hace pocos días: todo ha sido un enorme error; la dictadura de Sadam era menos caótica que el Irak de hoy.
¿Está el mundo preparado para resistir el daño que un presidente como Bush puede hacer? Estamos ante un cerebro con vacíos estratégicos en el método de pensar, tendente a ignorar los informes previos con la alegría del improvisador. La administración federal es una formidable máquina. Pero el sistema es presidencial y el presidente juega el papel determinante. El mecanismo se bloquea sin él. Un equipo con un mal presidente está, sin remedio, llamado al fracaso (aunque haya en él grandes profesionales, Gates, Paulson...). El presidente debe coordinar a los departamentos y a las agencias: si lo hace mal, todo irá mal. Los presidentes que siguieron a FD Roosevelt, Truman, Eisenhower, Kennedy, fueron hombres de gran formación. La radical incultura acaba por deformarlo todo: nadie pretende que un político haya de tener una gran cultura. Cultura alude aquí al sentido maternal del término, cultura como molde, formación, columna vertebral, se sea analfabeto o doctor. En las cabezas bien integradas, memoria prospectiva y memoria histórica suelen conformar la línea de acción. El doctor Joaquín Fuster lo explicaba hace unos días: todo cerebro despierto forma redes de memoria, árboles de memoria. Quedan todavía 15 meses, hasta noviembre de 2008. Pero la confusión que crea un mal presidente puede prolongarse durante décadas.
El debate entre Bush y sus adversarios ha entrado en una fase de progresiva banalidad. La retirada, imposible hoy, requerirá, cree el Pentágono, entre 8 y 12 meses. Los cinco principales problemas de Irak son la insurgencia, el enfrentamiento sectario, la delincuencia, la anarquía dominante y Al Qaeda en quinto lugar. Nunca como hoy había conseguido Al Qaeda reagruparse como lo ha hecho este verano. Intentará atacar en Europa, América o Norte de África.
jueves, julio 19, 2007
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